¡Hola chicas!
Lo siento, va para largo. Haceos unas palomitas si eso.
Voy a intentar ser menos dramática y más positiva mientras cuento esto, aunque sienta que soy la persona más tonta del mundo. Hace más o menos un año, conocí de rebote a un amigo de mi mejor amiga. Por circunstancias no románticas de la vida habían coincidido durante muchos (muchos, muchos) años juntos y él me agregó a Instagram. Mi amiga sabía que yo no quería nada con nadie pero me dijo «oye, como amigo, es un tío genial, tiene los mismos intereses que nosotras, tal» y yo pensé «bueno, alguien nuevo con quien hablar de libros o de series ¿porqué no?» así que lo acepté. Antes de continuar os diré que yo soy más lenta que la cola del ambulatorio. Soy lentísima, no me doy cuenta de la mayor parte de las cosas, eso es un dato a tener en cuento. Un poco más lenta y habría nacido un año más tarde porque ni me había dado por enterada de que tenía que nacer. Bueno, nos situamos. Agrego a este chico y hablamos por mensajes de Instagram. Me parece bastante majo, no es como los Tinders que he encontrado (que te van haciendo el interrogatorio del FBI ¿de dónde eres? ¿en qué trabajas? ¿qué te gusta hacer? ¿qué edad tienes? ¿cuáles son tus películas preferidas?). Para nada. Es una conversación casual, lenta, original… Todo bien. Me pregunta si puede hablarme por whatsapp (la típica excusa del «es que Instagram no me va bieeen» pero bueno, fue después de un tiempo) y me pareció bien, todo genial. Me saludaba por las mañanas, en plan «¡pues hoy he soñado que iba en una nave espacial!» y yo contenta, porque yo hago lo mismo con todas mis amistades. No empiezo con un «Hola Fulanita ¿qué tal?» si no que directamente abro chat y donde me quedé continuó «tía, que hoy he soñado que me casaba con Ryan Gosling». Así que genial, yo me despertaba, me reía, me iba a hacer mis cosas… por la noche hablábamos de ese palo otro rato, pues como con todos los demás.
Entonces empecé a notar una serie de frases raras. Indirectas pero que luego borraba o les cambiaba el sentido. Mi mejor amiga no me decía nada, yo no sabía si me lo estaba imaginando o era real… Así que decidí que probablemente me lo estaba imaginando y las ignoré. Al final no pude ignorarlas y dije «prefiero quedar de tonta a que crea algo que no es» y le dije que me gustaba que fuéramos amigos, pero solamente eso. A algunos chicos de mi vida les ha sentado mal cuando les he dicho eso pero a él se lo dije sabiendo que era un tío maduro, de mi rollo, que entendía que las mujeres no solamente estamos para «la tía que me gusta» y ya. Que somos unas amigas increíbles, personas de puta madre y que pensaba que íbamos a seguir siendo buenos amigos. Pueeeeeeees… más o menos, eh… El caso es que lo aceptó super bien, pero dejó de enviarme mensajes. Cada cuatro… cinco días… me enviaba un «qué frío hace ¿eh? cuando he ido a currar hacía un frío…» y yo pensaba «¿en serio? ¿con lo que hemos hablado y ahora me vienes con esto?». Además que llevábamos hablando como ¿qué? ¿dos meses? Y no nos habíamos visto nunca en persona, no pensaba que se fuera a tomar lo de amigos tan mal como para ir quitándome lentamente de su vida. Yo le hablaba «¡ah, pues he visto una peli que tal!» y me contestaba a la semana. A las dos semanas. Un día no contestó a una de mis frases. Volví a intentarlo, luego ya sí pero también era como… «sí, bien, jaja» y dije ya está.
Soy una persona muy rara. A mí me gusta hablar con mis amistades, saber que aunque llevemos un día, una semana, un mes sin hablar… Pues están ahí. Y cuando les hablo me contestan aunque sea al cabo de mucho tiempo, pero sé que se preocupan por mí, que me cuidan como yo de ellas. Y le pregunté a él si le parecía que éramos amigos o algo así (no recuerdo muy bien la frase) y le pedí que bueno, que si no le apetecía, no lo fuéramos. Que él decidiera. No me respondió. Al final lo borré de Instagram, al cabo del tiempo… Y yo pensaba mucho en él, en lo divertido que había sido tener un amigo nuevo, pero nada, cada uno a lo suyo. Un día, por Navidad, envié un mensaje-tipo a mi lista de contactos de Whatsapp. Ya sabéis «¡Felices fiestas! Espero que tengáis un buen año, blablablá…» y lo envié a toooooda la lista de contactos. Y sí, él aún estaba por allí porque soy una tonta, reitero y me resistía un poco a dejarlo ir. Él me habló (whaaaaaat) y me dijo que se alegraba de que le hablara… Y ya está. Poco más hablamos. Me contó algunos problemas familiares que tenía pero en general, me lo volvió a hacer un par de meses después, simplemente desapareció. Está vez fue él quién me borró de Instagram sin decirme nada. Eso fue por abril de este año más o menos. Y yo pensé «vale, genial, ahora puedo pasar página» pero a veces sigo pensando… Igual me equivoqué.
Él me dejó de hablar, dejó de poner interés y todo eso pero yo fui la que le pedí que si no iba a ser mi amigo, prefería que no estuviera. Pienso que fue mi culpa que desapareciera en un primer momento y siempre estoy tentada de volver a hablarle, de mandarle un mensaje a Instagram, alguna cosa disimulada… Pero no sé si es mejor dejarlo ir, o enviárselo, decir que me equivoqué, o se equivocó él por no quererme como amiga…
Como veis necesito ayuda de un terapeuta, pero vuestra ayuda es mucho mejor (Y más barata, jejeje)
Un abrazo.
PD: Sois una comunidad preciosa y muy fuerte, gracias por estar ahí para mí siempre que os necesito.