Hola mujeres de este precioso lugar. OS quiero contar lo que me pasó este fin de semana ahora que ya he logrado pasar página. Vais a alucinar.
Pues llevaba yo casi un mes de chateo y tonteo con un zagal que había conocido en una app de ligues. Desde el minuto uno nos entendimos buen bien. Me pareció un chico muy interesante. Con sus intensidades, sus buenos principios, tema de conversación, guapete… Si es que por las noches teníamos que obligarnos a dejar de hablar porque era como si nos conociéramos de siempre.
Y en este marco incomparable de química y flirteo, este pasado fin de semana nos citamos en un bar muy guay de mi barrio. Nos vimos, nos tomamos unos cócteles, bromeamos, charlamos, nos miramos y, bueno, también nos morreamos. Así que cuando la cosa se calentó un poquito más decidimos continuar la cita en mi casa.
Subimos, puse un poco de música y serví un par de copas de vino. Hacía calor y me quité el jersey para quedarme con una camiseta de tirantes lencería muy bonita. Me acerqué al salón, donde me esperaba mi ligue, le di su copa y después me senté a su lado cómoda.

De repente lo veo que se gira, sin cortarse y sin dejar de mirar mi axila. No estaba siendo nada discreto así que le pregunté si le ocurría algo. Él se cortó un poco pero como pudo me dejó caer que ‘no podía entender que yo tuviera pelo en los sobacos, que con lo arreglada y guapa que se me veía, no le cuadraba que fuese tan poco aseada’. Fli-pa, colega.
Le pregunté por qué daba por hecho que no me lavaba y dijo que esos pelos eran de chica que no se ASEA. Entonces quise saber si su preocupación por la depilación era general o solo por las mujeres, y le pedí que me enseñara sus axilas, que efectivamente eran tres veces más peludas que las mías.
‘¿Entonces, tú también eres un guarro?’ le dije. Pero su respuesta fue que no, que todos saben que los hombres pueden ir sin depilar.
Mirad, entró en un bucle tan sin sentido que opté por alargarlo de casa sin terminar la conversación. No merecía la pena, total pa qué.
El tipo lleno de principios y aliado feminista… ¡Valiente tonto!