Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
¡Hola a todos!
Hoy quiero compartir con vosotros algo muy personal y que me ha estado afectando profundamente. Hace unas semanas alguien entró a robar en mi casa,mi refugio seguro.
Desde entonces, la ansiedad se ha convertido en mi compañera constante. Cada ruido, cada sombra, me hace saltar. Me encuentro revisando las cerraduras tres veces antes de salir y otras tantas antes de dormir. La pregunta que me atormenta es: ¿Puedo seguir viviendo aquí? ¿O tendré que mudarme?
Lo peor de todo es que no se trata solo de una cuestión de seguridad física. Es mi paz mental la que ha sido robada. Me siento vulnerable, expuesta, y no sé cómo recuperar la confianza en mi propio hogar.
He pensado en mudarme, en buscar un nuevo comienzo en otro lugar. Pero, ¿es eso realmente la solución? ¿No estaré dejando que el miedo gobierne mi vida?
Agradezco de antemano vuestras palabras y apoyo. A veces compartir con otros lo que nos pasa es el primer paso para sanar.
Con cariño, Laura.