Mi mejor amiga me lo contó porque no pudo aguantar el secreto y porque me conoce lo suficiente como para saber que si llegaba sin avisar iba a ser un desastre mayúsculo. Me lo dijo con esa mezcla de perdona pero tenía que decírtelo y no le digas a nadie que te lo he dicho que me ha dejado en una situación imposible.
Porque ahora sé lo que viene y sé que en algún momento de la noche va a aparecer un chico y que se va a montar una cosa y que todas van a estar mirándome esperando a ver mi reacción. Y mi reacción va a ser de horror porque es que me horroriza. No es un juicio para nadie, cada una se divierte como quiere, pero yo no quiero eso.Llevo años diciéndolo en conversaciones donde sale el tema, creo que ha quedado bastante claro a lo largo del tiempo que eso no es lo mío.
Lo que no sé es qué hago ahora. Porque si digo algo antes de la despedida alguien va a saber que mi amiga me lo contó y ella me pidió expresamente que no lo dijera. Si no digo nada llego sabiendo lo que viene y tengo que actuar sorpresa mientras intento gestionar la vergüenza. Y si en el momento lo paro voy a ser la aguafiestas de mi propia despedida y eso también es un papel que no pedí.
Se supone que es para hacerme ilusión y puede que para ellas lo sea y que lo hayan organizado con todo el cariño del mundo. Pero hay algo muy raro en que la protagonista de una despedida sea la que menos se vaya a divertir esa noche.
