Mi marido cumple años en agosto y llevamos juntos doce años y os juro que ya no sé qué regalarle. No porque no le conozca sino porque tiene lo que necesita, compra lo que quiere cuando lo quiere y todo lo que se me ocurre o ya lo tiene o no lo va a usar o va a acabar en el cajón donde van a morir todas las cosas que se regalan sin inspiración real.
Con mi familia es peor todavía porque somos muchos y llevamos años en ese bucle de regalarnos cosas que nadie ha pedido y que todo el mundo agradece con una sonrisa y luego no sabe dónde meter. En navidades el año pasado mi cuñado recibió tres sets de colonia diferentes. Tres. El hombre huele bien pero no tanto.

Este año he decidido que no quiero comprar más cosas por comprar y que si regalo algo que sea algo que de verdad sirva para algo o que genere un recuerdo o una experiencia pero tampoco quiero caer en el típico «te regalo una experiencia» dicho sin más porque eso también puede ser vago y poco pensado si no se hace bien.
Lo que sí sé es que los regalos que más han gustado en mi casa últimamente no han sido cosas sino momentos, una cena en un sitio especial, una tarde haciendo algo que le gusta, una escapada de fin de semana, cosas que se recuerdan y que no acaban cogiendo polvo en una estantería.
Pero me faltan ideas concretas para distintos tipos de persona y de presupuesto porque no todo el mundo tiene el mismo bolsillo ni los mismos gustos y a veces la experiencia perfecta para uno es un horror para otro.
¿Qué regaláis vosotras cuando ya no sabéis qué regalar? ¿Hay algo que hayáis dado o recibido que de verdad haya funcionado y que no sea una cosa material?