Tras semanas hablando con un hombre, y después de muchas risas, audios y largas conversaciones hasta la madrugada dimos el paso y quedamos. Durante ese tiempo nos mandamos fotos y él decía que tengo una sonrisa y una mirada preciosa. Obviamente mandaba las fotos con los mejores ángulos, con filtros y de hace casi un año porque he engordado 10 kilos y no me gusto tanto ahora.
Preferí no avisarle porque no quería tener que justificarme ni hablar de mis debilidades ni pedir perdón por no tener un cuerpo perfecto. El día de la cita me maquillé y me puse un vestido que me queda genial y me planté allí tal cual soy.
Al llegar y observarme pude ver su cara de sorpresa y decepción, apenas fue un segundo, después sonrió y se levantó para saludarme. La cita estuvo bien, reímos y recordamos anécdotas de nuestras charlas y nos conocimos un poco más. Sin embargo… no volvió a llamarme ni a escribirme por lo que me preguntó: ¿Debería haberle mandado fotos actuales? ¿es “mentir” mandar fotos más antiguas donde te ves más delgada? ¿O el problema es que seguimos pensando que hay que disculparse por cambiar o no ser perfecta? ¿Qué habríais hecho en mi lugar?
