Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Conocí a mi ex en el trabajo.
A los tres meses de conocernos nos fuimos a vivir juntos con otra compañera. Yo acababa de salir de una relación de cinco años, él estaba en proceso de divorcio y mi compañera igual. Los tres estábamos un poco en la misma situación.
Mi compañera estaba liada con otro del trabajo, de hecho se divorció por eso, pero nosotros nos enteramos tiempo después porque casi nunca estaba en casa. Al poco empezamos nosotros. El roce en casa y en el trabajo hace el cariño.
A los nueve meses de estar juntos su padre se vino a vivir con nosotros. Ellos son de Venezuela y la situación allí era insostenible. Error mío no preguntar la edad que tenía ni él ni su madre por el tema de legalizar papeles y buscar trabajo. Su padre llegó con 65 años, así que ya os podéis imaginar.
Al mes declaran el estado de alarma por el COVID y entre unas cosas y otras estuvo un año entero viviendo en casa sin ayudar en nada y viviendo de mí. Durante el COVID la única que trabajó fui yo, así que mantuve a los dos.
Al año de estar su padre aquí me detectan un cáncer de mama con 31 años. El plan era quimio y luego cirugía, pero durante el tratamiento me salieron tres bultos más y decidieron operarme y quitarme el pecho. Después radioterapia y quimio oral. Salen las vacunas del COVID y bendita sea, porque me dio fiebre y fui a urgencias y allí me detectaron metástasis en el pulmón cuando ya creían que estaba limpia.
Me hacen pruebas y descubren que tenía dos tipos de cáncer de mama. Uno hormonal ya extinguido y otro triple negativo. No saben si se escapó alguna célula antes de la operación o si la metástasis se desarrolló después.
Empiezo a ser una especie de cobaya humana y me llegan a poner trece quimios distintas y ninguna funciona. Me desahucian, me mandan a paliativos con morfina y me dan seis meses de vida con casi 32 años.
Yo trabajaba de administrativa en un restaurante y de extra como camarera. Con la quimio dejé lo de camarera pero seguí como administrativa. Durante el proceso le busco trabajo a mi exsuegro en casa de una amiga cuidando a sus hijos y me lo paga hablando mal de mí. Decía que cuando llegaba del trabajo estaba todo el día en el sofá o en la cama y mi amiga le contestó que estaba hecha polvo por los tratamientos.
Metí a alguien en casa para limpiar porque no podía con todo y él en vez de ayudar solo daba problemas. Cuando me entero de todo lo echo de casa. Él se va a Proyecto Hombre porque no tiene un euro y como soy blanda le digo a mi ex que se busque trabajo y se largue pero que en la calle no lo voy a dejar.
Total que se queda un año más sin dar ni un euro hasta que empieza a trabajar y le da a su hijo 175 euros, que no era nada porque comía como un animal.
Me voy a un privado, me dan una posible solución y me sale un tratamiento experimental. Con ese informe me llaman del 12 de Octubre de Madrid. Entre medias viene mi exsuegra a España y es cuando se va de casa mi exsuegro con ella porque ya tenía un trabajo y yo estaba harta.
Empiezo el ensayo y cojo la baja médica porque no podía estar en dos sitios a la vez. Viajo a Madrid los tres primeros meses todas las semanas y me quedo en la asociación del cáncer o en casa de mi hermano en Móstoles.
Tras nueve sesiones de inmunoterapia me ingresan 35 días por toxicidad y me quedo sin plaquetas ni defensas. Salgo con corticoides y después de muchos días malos salgo bien y milagrosamente en remisión.
Pero mi batalla real empieza ahí. Sigo con médicos y pruebas casi todas las semanas y con mil efectos secundarios. Me ingresan varias veces y lo peor es mi vida personal.
Me entero por intuición de que mi ex me estaba engañando con una compañera. Yo anímicamente destrozada por la enfermedad y decido irme a mi pueblo a casa de mi padre donde también vive mi hermano con su mujer e hijos.
Después de embaucarme consigo venirme y le doy un ultimátum a mi ex. Si de verdad me quiere que lo deje todo y se venga conmigo. Y lo hizo. Empieza a trabajar con mi hermano en su empresa y nos vamos de alquiler.
Empiezo a encontrarme mejor y abro los ojos. Veo que la persona que tengo al lado es egoísta y tacaña y que no va a cambiar, pero sigo dándole oportunidades.
Mis exsuegros se vienen a vivir con nosotros. Él se queda sin trabajo y ella sin papeles. En vez de agradecer la oportunidad solo quería que le subieran el sueldo y no era responsable ni trabajador.
Mi hermano lo coloca de conserje en un colegio por las mañanas y por las tardes en otros trabajos y un día me entero de que lo echan porque se insinuaba a alumnas y el AMPA estaba presionando. Ahí ya decido dejarle aunque yo seguía con secuelas.
Él solo me decía que me quería pero que echaba de menos el principio de la relación antes de que viniera su padre, cuando salíamos y teníamos intimidad. Yo le explicaba que con su padre en casa todo era más gasto, más limpieza y cero intimidad.
Os he contado todo para que entendáis la situación. Explicadlo como queráis pero necesitaba soltarlo.
