Hola, he estado con un chico desde hace un año, los dos estamos casados desde hace muchos años y tenemos hijos. Ya fuimos novios en nuestra adolescencia, pero nuestra inmadurez nos alejó sin que discutiéramos, solo por falta de comunicación. Ahora, tras nuestro reencuentro, hemos vivido momentos inolvidables de amor, nuestra química, nuestros abrazos y besos eran preciosos. Él se sentía mal por estar conmigo porque decía que no estaba siendo fiel a su pareja, pero aún así no podía dejar de buscarme. Lo mismo me pasaba a mí. Había días que hablábamos más de 2 horas por teléfono a escondidas, como a escondidas nos buscábamos todo el rato por WhatsApp. Yo le declaré mi amor y él a mí, pero me dijo que necesitaba tiempo para estar preparado para dar el paso de separarse de su pareja, que era una persona muy tradicional. Incluso llegó a propiciar que su pareja se buscara un amante para no tener que ser él quien rompiera, pero no resultó.
Luego, hace apenas un par de semanas, me dijo que no lo podría hacer nunca, que sentía la responsabilidad de estar con su pareja, con quien llevaba toda la vida, 30 años, que no le podía hacer eso. Me dijo que no la quería como a mí, que no sentía lo mismo que cuando estaba conmigo, que le costaba abrazarla y quererla, pero que le daba pena dejarla. También por sus hijos, decía que les dolería muchísimo que sus padres se separaran, que sería una vergüenza para ellos, que la imagen que tenían de él se derrumbaría. Con todo eso, me dejó, pero aún así me dice que lo está pasando fatal, que se acuerda de mí todo el rato, que echa mucho de menos nuestros besos y abrazos, pero que su sentido de la responsabilidad no le deja hacer otra cosa. Me dice que no debería llamarme por teléfono, pero cada pocos días lo hace, llorando.
Yo estoy destrozada, lo estoy pasando fatal. Creo todo lo que me dice, pero lo cierto es que no puedo estar con alguien que, aunque me quiere y me desea, «por responsabilidad» prefiere estar con otra, porque asumió un compromiso durante una ceremonia religiosa. Me dice que quiera Dios que podamos estar juntos en un futuro, pero que no se ve capaz de hacer otra cosa, que me está haciendo mucho daño.
¿Qué hago? He intentado alejarlo de mi mente, pero me es imposible, incluso estoy tomando ansiolíticos por el dolor que me produce que se haya echado atrás en su idea de vivir juntos. ¿Puedo esperar un cambio o esta relación solo me producirá dolor? Gracias por escucharme.