Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Conocí a Mario en una fiesta medieval cerca de mi ciudad. Menuda intensidad de hombre. Desde el primer momento todo fue como de cuento de hadas. Me venía a buscar a casa en un carrazo, me llevaba a cenar a sitios increíbles por sorpresa, me preparaba unas veladas dignas de una película.
Nos veíamos los findes, porque no vivíamos en la misma ciudad, y cada uno era una aventura llena de sorpresas, de mimos y de sexo salvaje digno también de destacar. Los primeros meses me los pasé así, en una nube de amor y tontería de esas del principio, que te llena la cabeza de pájaros y arcoiris.
Hasta que un día, mientras tomaba un café para entrar en la academia donde estudiaba las oposiciones con mi compañero David, recibí un mensaje de whatsapp: No sé quién te crees, ni quién coño es ese tío, pero se acabó. Y ¡pum! Bloqueada. ¿Qué cojones? Pensé. La realidad es que me dió un vuelco el corazón y me quedé preocupadísima después de ese mensaje. Le llamé varias veces pero aunque el bloqueo solo era en whatsapp, ignoró mis llamadas el resto del día. Al día siguiente me llamó, y me dijo que un amigo suyo me había visto en una cafetería con un chico, qué quién era. Mal hecho por mi parte, pero me deshice en explicaciones para que no pensase que era alguien de quien preocuparse. En fin, lo solucionamos y se quedó ahí. A los dos días, me llamó por teléfono y no pude cogerle, estaba en una reunión de trabajo así que le colgué. Cuando salí de la reunión y cogí el móvil, vi que me había llamado la friolera de 14 veces. Abrí whatsapp para preguntarle si había pasado algo, que estaba en el trabajo y estaba de nuevo bloqueada. No podía dar crédito pero como una tonta de nuevo le llamé para explicarle que estaba en el trabajo, que no podía atender sus llamadas en ese momento. Después de una charla muy intensa, terminamos arreglándolo.
La última fue este domingo, cuando después de un fin de semana maravilloso, surgió una conversación sobre nosotros, en la que le expliqué que no estaba preparada para una relación (y mucho menos después de los últimos acontecimientos, eso no se lo dije, pero no paraba de resonar en mi cabeza que no era el adecuado). En ese momento lo entendió y la conversación siguió como si nada, pero a las pocas horas de dejarme en mi casa, recibí un mensaje: Si no estás preparada para tener una relación conmigo, tampoco estás preparada para todo esto. Adiós. Bloqueada de nuevo.
Yo ya no sé si es lo mejor. El problema es que ahora espero que vuelva a desbloquearme y después de una ardua conversación todo vuelve a lo de siempre…pero ¿es lo que quiero? Un tío que claramente tiene un montón de inseguridades y que en lugar de hablar de ellas, por sistema se enfada y bloquea…creo que no es para mi.
Inevitablemente me da pena y una parte de mi piensa si debería darle una oportunidad pero visto lo visto…quizá debería bloquearle yo y salir corriendo de esta situación. ¿Qué opinais?
