Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Mi amiga se va a casar con un tío que es un gilipollas de manual. Lo sabemos todas, lo sabe ella y sin embargo, sigue adelante.
No es que el tipo tenga cuernos y un tridente, pero si existiera un carnet de novio imbécil él tendría el VIP Platino.
Ejemplos, porque sé que os gustan los datos:
Cuando empezaron le pidió que dejara de hablar con un amigo porque se notaba que le gustaba. Spoiler: el amigo tenía novio.
Jamás paga nada. Nunca. Ni en su cumpleaños. No es que esté mal de pasta es que directamente no se rasca el bolsillo y si somos tan feministas que paguemos nosotras.
Cuando ella se sacó un máster mientras trabajaba, en vez de celebrarlo le dijo que al fin tendría mas tiempo para ponerse con la casa que la tenía fatal
Le ha hecho llorar en público varias veces. En cenas, en viajes, en bodas de otras personas. Comentarios pasivo-agresivos, bromitas con mala leche, es que eres muy sensible. Y luego viene el clásico lo decía de broma, que exagerada.
Ah y mi favorita: una vez dijo delante de todos que si engordara no sabría si seguiría con ella. Tal cual.
Hemos hablado con ella. Muchas veces. Hemos intentado abrirle los ojos, hacerle ver que esto no es lo que se merece, que se puede estar soltera sin que el mundo se acabe, que hay tíos ahí fuera maravillosos o un mundo sin tíos fantástico. Nada. No hay manera. Es una chica muy tradicional de las que sueñan con su boda desde los 5 años y se aferra a los pequeños detalles para seguir adelante.
Y aquí estamos viendo cómo camina directa al desastre sabiendo que no podemos hacer más de lo que ya hemos hecho. ¿O si podemos?
No sabéis lo duro que es tener tan claro que acabarán divorciándose, y tener que fingir alegría por ser dama de honor.
En fin, no sé qué espero que me digáis.
