Texto enviado por seguidora a [email protected]
Queridas mías, acudo a vosotras en busca de desahogo. He llegado a tal nivel de hartazgo que estoy a puntito de pedirle el divorcio a la persona de la que realmente creía estar enamorada. Y no es por infidelidad ni por falta de amor: es por mi cuñada, la hermanísima de mi marido.
No puedo decir que sea mala persona, no lo es… pero es insoportable en pequeñas cosas. Y cuando esas pequeñas cosas se van acumulando, van dinamitando nuestra relación. Mi cuñada opina de TODO. Bueno, en verdad no opina, sentencia. De comida, de la casa, de los hijos, de las vacaciones… Pocas veces coincidimos y siempre, siempre, soy yo la equivocada. O desinformada, pobrecita de mí.
Además, te lo dice todo «por tu bien», no para ofender. Ella no critica, da su «opinión constructiva». Y por supuesto que no se mete, solo sugiere… constantemente. Bendito el día que se nos ocurrió darle una copia de las llaves de casa, por si acaso. Ha aparecido sin avisar más veces que el recibo de la luz. Mi marido tiene llave de su casa y en la vida se nos ha ocurrido usarla.
Si le preguntan, ella no se mete en nada, pero curiosamente está en todo. Organiza fiestas familiares sin preguntar opinión ni disponibilidad, porque se ha erigido a sí misma en líder de la familia. Y claro, ¿por qué no lo iba a ser, si sabe hacerlo todo mejor que el resto? Dice que solo lo hace por ayudar, pero acaba ayudando demasiado y sin que nadie se lo pida.
Últimamente tengo la sensación de que incluso toma decisiones por nosotros como pareja. Por ejemplo, el destino de nuestras últimas vacaciones: convenció a su hermano de cuál era el mejor sitio y, por no generar conflicto, acabé claudicando. Pero me he empezado a cansar. Más que cansada, estoy hasta el higo.
Lo peor es que soy consciente de que el problema no es solo la cuñada, sino que mi pareja nunca supo ponerle límites. Parece que, como es de la familia, se le puede permitir todo. Una relación es de dos… hasta que alguien más empieza a opinar como si fuera suya. Así que, al final, no sé si pedirle el divorcio a mi marido… o si acabaré pidiéndole explicaciones a la cuñada directamente. Aunque eso también pueda acabar en divorcio.
