Buenas, gente hermosa.
Os vengo a contar la situación con mi familia y si la veis normal o soy yo la que la está magnificando. El año pasado me quedé embarazada después de mucho tiempo buscando bebé. Fue una alegría grandísima para mi pareja y para mí, pero mi hermano, cuando le dimos la noticia, ni fú ni fa. Mis padres, contentos, sobre todo mi madre.
Vivimos separados por 300 kilómetros y soy yo siempre la que tiene que ir a ver a mi familia a la otra ciudad. Mis padres solo han venido dos veces a mi casa desde que vivo aquí por cuestiones de trabajo. Mi hermano… ninguna. Llevo en esta casa casi 10 años. Os digo esto para que os hagáis una idea de que cualquier actividad o relación que existe con mi familia muchas veces es porque la busco yo. ¿Navidades? Imposible juntarnos sin una pelea para que vaya yo. ¿Vacaciones? Nos movemos nosotros. ¿Médicos o urgenciaS? Vamos nosotros, ellos nunca.
Así que he tenido un embarazo muy solitario. La verdad es que al principio lloraba mucho porque quería pasar más tiempo con madre. Necesitaba a mi manada, no sé si me explico. Tener a mis seres queridos cerca, que se involucraran en las cosas del bebé, etc… pero no fue así. Me daba pena verme comprando cosas del bebé sin mi madre, sin mi hermano, esos que siempre me dijeron que estarían ahí para mí. Así que borré todas mis expectativas (ay, sí, las que no debí tener nunca, porque entiendo que la gente hace lo que le nace, no lo que nosotros queremos) y entendí que tendría que maternar sin la protección y acompañamiento de mi propia familia. Lo que más me dolía era la ausencia de mi madre pero, repito, hice de tripas corazón e intenté dejar de sufrir por eso y centrarme en lo bonito que estaba viviendo en mi embarazo.
Para que os hagáis a la idea, pretendían no viajar ni aún nacido su nieto. Si no que, de nuevo, nosotros nos pusiéramos en carretera yo recién parida para que le lleváramos a mi hijo para que lo conocieran… Solo quería compartir con ellos mi alegria, con mi familia, pero parece que ellos no pensaban lo mismo.

El caso es que mi hermano se echó novia en esos meses de embarazo y se fue a vivir fuera. En ningún momento preguntó nada por el bebé, ni por el embarazo… nada. Mis padres al menos preguntaban de vez en cuando cómo estaba y demás. Pero él, cero patatero. Entendí que no le importaba un pimiento e intenté no hacerme mala sangre.
A los dos meses de nacer mi hijo, viajamos a presentar el bebé a mis padres (porque no me quedaba otra si quería que lo conocieran y ellos no hacían más que pedir que fuéramos a verlos) y él aprovechó mi viaje para conocer a su sobrino.
Bien, ni lo miró, ni lo cogió, ni preguntó absolutamente nada del parto, de cómo estamos, nada. Se dedicó a contarme que odia la mascota de su pareja y recoger cosas para volverse para su casa al día siguiente.
Fue una especie de «voy a hacer la visita para que no me lo pueda echar en cara», pero le importó todo un pimiento. Solo pensaba en cómo llevarse ropa para su nueva casa.
Estoy muy dolida con mi familia, pero lo de mi hermano es insultante incluso. Me he pasado la vida volcada en él, ayudándolo en todo lo que he podido hasta económicamente (dinero prestado que nunca me devolvió), apoyándolo en sus proyectos, rescatándolo de sus rupturas y animándolo hasta quitándome horas que no tenía… Esperaba realmente un trato más cariñoso y cercano en este momento tan bonito que no dejo que me empañen. No sé cómo decirle lo mucho que me ha hecho daño su actitud. El día de mañana mi hijo no tendrá un tito porque él no ha querido y me da mucha pena.
No sé si estoy exagerando por las hormonas o si lo veis normal y soy yo la dramática, pero en el momento que más he necesitado a mi familia y a mi hermano… me he quedado sola.
Gracias por leer hasta aquí.
Cualquier consejo de cómo afrontar la situación estaría genial. Y si es cosa mía, que me lo hagáis ver.