Mi hija de 16 años y yo no nos hablamos desde ayer, porque este año le ha tocado pasar papá Noel con su padre y ha venido a mi casa el 26. Yo le había guardado el regalo de papá Noel para dárselo cuando llegase a casa y cuando lo hizo y abrió el regalo, en lugar de meter un salto de alegría y un grito de ilusión, empezó a lanzar palabrotas y a cabrearse conmigo.
Lo más flipante es que el regalo es un viaje a París para irnos las dos juntas de compras y a conocer una de las ciudades más bonitas del mundo. Sinceramente, me parece uno de los mejores regalos que se le puede hacer a una adolescente que no sea algo tecnológico, y que implique una experiencia y un recuerdo para siempre.
Pues lejos de alegrarse, está cabreada, porque ella lo que quería era el iPhone 17. Me ha dicho que me he gastado el dinero en vano y que seguramente terminaré gastándome más de lo que cuesta ese teléfono y que lo he hecho para joderla. Además, según ella un viaje no es un regalo, es algo que yo debería pagar porque sí, y que es un regalo es un teléfono no esa mierda.
Estoy tan cabreada, que no sé si cancelar el Hotel y perder directamente el dinero de los vuelos, porque ahora en lugar de un recuerdo bonito, va a ser algo que me recuerde este momento de gritos y peleas que hemos vivido.
