Me parto de la risa, mi hijo de 18 años lleva un cabreo de la hostia porque sus amigos le han dicho que soy una MILF. Ha llegado a casa despotricando diciéndome de todo y yo no entendía de qué me hablaba, porque ni siquiera conocía esa palabra.
Cuando se ha ido a su cuarto, dando un portazo, he buscado en Internet lo que significaba y por mucho que le pese, me siento muy orgullosa de ello.
Desde que me separé de su padre, he mantenido una vida muy activa, voy al gimnasio, salgo a correr y cuido muchísimo mi alimentación. La verdad es que para tener casi 45 años, estoy estupenda, pero me lo curro mucho. Lo que no pensaba es que los amigos de mi hijo fueran a verme como alguien atractivo.
Hoy me voy a la cama con el ego subidito, pero mañana ya volveré a ser yo misma. Eso si no voy a dejar de reírme por esto.
