¡Hola, chicas! Necesito desahogarme porque lo de mi inquilina ya roza el surrealismo y me está generando una ansiedad que no os podéis imaginar. Vengo a contaros mi drama por si a alguna le ha pasado algo parecido con un inquilino de pesadilla.
Os pongo en contexto: el piso es de hace 15 años y ha sido mi hogar de soltera. He vivido yo ahí siempre hasta que hace poco me mudé con mi nueva pareja a uno más grande cuando pudimos. Al piso le tengo un cariño inmenso, así que cuando lo alquilé, lo hice con todo el amor del mundo: se lo entregué recién pintado, con el colchón a estrenar y la lavadora nueva (todo lo estrenó ella). Además, el alquiler está bastante por debajo del precio de mercado de la zona y, ante cualquier incidencia real, siempre respondo al momento. Vamos, que a veces pienso que parezco un mayordomo en vez de una propietaria…
Pues bien, hace unos días se rompió la nevera vieja. Tras tres visitas de electricista, porque la nevera en principio parecía que iba bien pero lo q fallaban eran los plomos, al decirme él que es de la nevera, fui corriendo y le compré un combi totalmente nuevo, eficiente y a estrenar. Yo aún pensando que le haría ilusión al verlo tan nuevo… Pero no, aquí empezó mi calvario y el acoso diario por WhatsApp.
Primero, me mareó durante días porque no se aclaraba para quedar con el repartidor. El colmo fue que el viernes le avisé de que la nevera llegaría el lunes de 9:30 a 11:00 de la mañana. ¿Os lo podéis creer? El lunes a las 10:00 me llama la tía tan pancha diciendo que está jugando al pádel, que el repartidor la ha llamado y que como ella está jugando, pues que ya no puede volver a abrirles. ¡Dejó al repartidor colgado con un muerto de nevera sabiendo el día y la hora desde el viernes!
Pero esperad, que la cosa no acaba ahí. Ese mismo lunes llamó ella al repartidor para ver si podía ir por la tarde. El chaval, haciendo un esfuerzo al acabar su jornada, le dijo que se acercaría a partir de las 20:00 de la tarde. A las 20:40 me llaman a mí los de la tienda, porque también tenían mi teléfono, para decirme que no hay nadie en casa. Resulta que la tía entraba a trabajar a las 20:30 y asumió que, como le habían dicho a partir de las 20:00, le iba a dar tiempo de sobra a recibir la nevera antes de irse al curro. ¡Dos veces dejó colgado al mismo repartidor el mismo día!
Al día siguiente, el martes, llamó ella para concertar otra entrega. Como es lógico después del mareo que llevaba, no le aseguraron una hora fija, así que la tía ni corta ni perezosa puso una reclamación a la tienda alegando que ella también tiene vida y no va a estar en casa esperando. Y lo mejor de todo es que todos estos pormenores me los iba contando ella misma por audios de WhatsApp a todas horas. Yo ahí ya me estaba cabreando porque pensé, aún me cobrarán dos portes y ella aún reclamando !!
Cuando por fin consiguen entregársela, me escribe indignada diciendo que la nevera está mal instalada y que cojea. Le explico pacientemente cómo se giran las patitas delanteras (cosa de dos minutos) y casi que me toca ir a mí a hacérselo.
Pero el colmo de los colmos ha sido el mensaje de ayer. Me manda un audio/testamento digno de un Óscar diciendo que la nevera es enana, que no le entra nada en el congelador, y que como en esa casa no hay un supermercado abajo para comprar sobre la marcha, que por favor se la cambie por una de los mismos litros que la anterior.
¡Chicas, la nevera mide 1,81 metros! Para un piso de una sola habitación es un señor neverón. Incluso para uno de dos o tres, la mía es igual y me sobra la mitad. Lo mejor es que comparas las fotos de la vieja y la nueva y ocupan prácticamente el mismo hueco de ancho y alto en la cocina. La diferencia que será? Dos barras de pan en el congelador? En serio, es surrealista ¡Pero ella dice que es enana!
Estaba ya tan harta, tan cansada de que me la liara por todo y con el estómago tan revuelto por el acoso diario de mensajes por una nevera a estrenar, que decidí plantarme.
Le contesté muy fría y corporativa: le dije que la ley me obliga a mantener la habitabilidad (cosa que un electrodoméstico nuevo de 1,81 m cumple de sobra), que encima ahora va a pagar menos de la mitad en la factura de la luz por la eficiencia del aparato (lo que es una mejora objetiva de sus condiciones), y que el tema quedaba completamente zanjado y que no iba a responder más a esto. Rematé diciéndole que si el piso o los electrodomésticos no se adaptaban a lo que busca, por mi parte no había inconveniente en rescindir el contrato de mutuo acuerdo y sin penalización para que se busque otra cosa.
¿Sabéis qué? Se ha hecho el silencio. Lleva horas sin contestar, pero aun así os reconozco que estoy superagobiada.
Tengo el estómago revuelto y no puedo parar de darle vueltas. Ver que es una persona tan sumamente egoísta, consentida y desconectada de la realidad me da muchísimo mal rollo. Me da miedo cuál va a ser su siguiente lio, si me va a empezar a putear con el piso o cómo va a reaccionar ahora que le he parado los pies y le he enseñado la puerta de salida.
¿Alguna ha tenido un inquilino de este perfil psicológico tan manipulador? ¿Creéis que he hecho bien en plantarme o me he expuesto demasiado? ¡Necesito vuestras opiniones y consejos para calmar esta ansiedad, os leo!
