En un trabajo, a la hora del café, la gente compartía galletas y bollos. Yo, como todos traian, pues una vez se me ocurrió llevar de la misma marca de galletas que todos traían (digestivas integrales). Pues justo ese día, que casualidad, de repente todos se preocuparon porque no eran sanas, que no debía comer de esas galletas, etc… Yo asentí, dije «aja» y NUNCA MÁS llevé nada para compartir.