Mi madre siempre dice que soy demasiado estricta con la alimentación de mi hija. Tiene casi dos años y nosotros hemos decidido no darle todavía chocolate ni chucherías.
Pues el otro día llegué a su casa y vi a mi hija con toda la boca manchada de chocolate.
Cuando le pregunté a mi madre me dijo tan tranquila: «¿Y qué pasa? Como soy su abuela también le puedo dar el chocolate que yo quiera».
Le dije que no era por el chocolate, que era porque estaba haciendo justo lo contrario de lo que le habíamos pedido. Y se enfadó. Me dijo que estaba exagerando, que un trocito no le hacía daño a nadie y que parecía que necesitaba permiso para todo.
Desde entonces ya no me quedo tranquila cuando dejo a la niña con ella, porque siento que si en algo tan simple hace lo que quiere, no sé en qué más puede hacerlo.
¿Os parecería una tontería enfadaros por esto o también pensaríais que el problema no es el chocolate, sino que no respeten las normas que ponéis vosotros como padres?
