¡Hola a todas!
Se me hace un poco difícil hablar de esto, pero es un tema que lleva haciéndome sentir agobiada desde hace unas semanas. En septiembre de 2021 fui a una endocrina por lo privado para iniciar un proceso de pérdida de peso. Me pidió analíticas y salió que tengo Hipotiroidismo de Hashimoto y tengo la tiroides algo atacada, aunque en ese momento mis anticuerpos estaban en 50 unidades y me dijo de revisar cada año y no tomar medicación hasta que no fuese necesario.
En febrero de este año fui a otro endocrino porque no era capaz a sacar cita con la primera endocrina y este endocrino me pidió más análisis. Ahora tengo la Paratohormona Intacta elevada, la Vitamina D por los suelos y ahora los anticuerpos de Hashimoto están en 500 unidades.
El caso es que he ido subiendo de peso que da gusto en los últimos años y la única culpable soy yo, eso desde luego. Siempre he sido una niña rechoncha, aunque diría que nada súper descabellado. El primer contacto con el mundo de las dietas lo tuve a los 7 años, cuando mi madre y mi abuela me pusieron a dieta para el vestido de la primera comunión. De adolescente fui bajando de peso, hacía deporte, me movía y bueno… el tema alimentación fatal, en mi casa siempre se ha comido muy mal y las únicas comidas un poco decentes las hacía con mi abuela, con platos tradicionales.

Durante la época de los 17 hice muchas tonterías. Conocí páginas ana y mía en Tumblr (si no sabéis de lo que hablo, mil veces mejor) y llegué a hacer »challenges» de comer máximo 600 calorías en un día, el resto del mes se comían entre 100 y 400 calorías. Y ojalá estuviese de coña, pero no. Mi madre celebró que bajase 20 kilos en mes y medio y yo pensaba que eso estaba bien.
Me iba manteniendo bien, a los 19 empecé un grado superior, me fui de Erasmus con 21 y ahí fue el acabose. Comía fatal porque iba con poco dinero, no sabía cocinar (aprendí de Erasmus a poner una lavadora, no digo más) y salía mucho por ahí. Me vine con 15 kilos de regalo a España. No me sentía ni bien ni mal, sabía que había engordado pero bueno… seguía con mi vida. Nunca se me va a olvidar, un día que iba a quedar con mi novio, era verano y salí con una falda. Mi madre vino corriendo a decirme que cómo iba así, que cómo me iba a poner una falda con lo gorda que estaba y que con esas piernas no podía, que me quedaba muy mal. Algo me hizo clic y desde ese día hasta hace poco me adueñé del color negro para vestir y de los pantalones.
Desde entonces (han pasado 6 años) he vivido un camino de subidas y bajadas. Cuando acabé el grado superior me matriculé en una carrera semipresencial, mis días se basaron durante 4 años en estar sentada estudiando y atendiendo a clases en Zoom, salía a hacer deporte pero menos y al mismo tiempo, en mi casa hubo fallecimientos, cuidar de mi padre, arreglar cosas… vivía con mucha ansiedad y supongo que encontraba un refugio en la comida. Hice una dieta low carb con un médico que no pude seguir bien, ya que era de 800 calorías y me la tomé muy en serio, un día me desmayé y la dejé.
Volví entonces a comer mal, a decir »si» cada vez que alguien decía de ir a cenar fuera y no medía nada. Seguí engordando y se me hacía difícil volver a hacer dieta. Ahora estoy plantada en los 110 kg con 1,56 de estatura y menos de 30 años. No es nada agradable, tuve situaciones como ir con 400€ de presupuesto a ECI a comprar un vestido para mi graduación y la respuesta que me dieron fue básicamente »no tenemos nada para ti, mira a ver en Couchel». Fue horrible sentirse así y no poder llevar el tipo de vestido que quiero porque no hay talla. Como no tengo confianza con mi madre para hablar de estas cosas, no sabía nada y sí se lo dije a mi padre, a modo de desahogo.
Volviendo un poco al tema original, la situación actual es que fui a revisión con el endocrino hace un par de semanas y le dije por whatsapp a mi madre que iba y que a ver si me decía algo de los valores que tengo alteradas en las hormonas. Su respuesta fue decirme que no sirve de nada que vaya a un endocrino, que lo que tengo que hacer es operarme de reducción de estómago, que es lo único que me va a funcionar y que lo consulte.
Le saqué el tema al endocrino y me dio el nombre de un cirujano muy bueno al que voy a ver hoy, aunque me he ido informando y veo que no es para mi. Veo que hay gente con complicaciones de la leche y me pregunto »¿de verdad he hecho todo lo posible por bajar de peso?» y siendo sincera, digo que no.
Ese día, al salir del endocrino, estaba un poco agobiada y llamé a mi madre, me empezó a decir que tenía que operarme, que le da mucha pena a ella y a mi abuela verme así, que parezco mucho más mayor de lo que soy, que tengo mucha papada (eso 3 veces), que visto como alguien mayor, que si no quiero ir a Zara y poder comprarme la ropa que quiera, que esas operaciones se pueden financiar, que antes era muy guapa y ahora no, que estoy muy fea, que no se cree que con 17 años pudiese comprar ropa en Bershka y ahora no. Iba todo un poco en esa línea y aderezado de un »yo esto te lo digo por tu bien» que duele como mil espadas clavadas en la espalda.
La situación es que no quiero operarme, creo que es una opción muy válida, hay que ser muy valiente para hacerlo y es un proceso súper duro, pero que ayuda a mucha gente. Yo creo que no he intentado lo suficiente el tomarme en serio, el bajar con deporte y dieta, el retomar la rutina de hacer deporte y sin eso… igual me arrepiento toda la vida de operarme. Yo necesito meditar mucho las cosas y me da miedo cómo responden algunas personas a la operación y que estén peor de salud que antes. Bastante tengo con no entender el Hipotiroidismo, el estar sin energía por la vitamina D y saco fuerzas para ir hora y media a hacer deporte cada dos días.
¿Creéis que estoy equivocada?, ¿Debería operarme? Hoy voy a ver al cirujano para que me comente y valorar, pero tengo esa voz dentro que me dice »no lo hagas»