Texto enviado por seguidora a [email protected]
Hace ya un par de meses murió mi padre. A pesar de estar mentalizados, pues llevaba tiempo luchando contra una enfermedad devastadora, fue un duro golpe para mí, ya que estábamos muy unidos. Me sentí arropada por muchísima gente, por amistades que no son muy cercanas, pero que en esos momentos estuvieron a mi lado. Por supuesto, mi pareja no me dejo sola en ningún momento y sentí todo el calor de mis hermanos con los que lloramos juntos la pérdida de nuestro padre.
A pesar de que no puedo quejarme del apoyo recibido y de sentirme acompañada en todo momento, es cierto eso que dicen que en los peores momentos es cuando conoces a tus verdaderos amigos. Siento que mi mejor amiga me ha decepcionado. Puede que esté siendo injusta con ella porque si es mi mejor amiga es por todo lo que hemos vivido juntas, tanto en las buenas como en las malas. Pero para mí, uno de los momentos más duros de mi vida ha sido el día en que mi padre murió. Es cierto que al enterarse me llamó, me dijo que iría a darme un abrazo, pero que lo haría cuando hubieran pasado los primeros días.
Me pidió perdón por adelantado, explicándome que siente ansiedad cada vez que debe acudir a un funeral, que lo pasa muy mal y que al quererme tanto empatizaría sobremanera y eso no me ayudaría en absoluto. Yo le dije que lo entendía, pero que me gustaría verla junto a mí en el tanatorio, que la necesitaba, que habíamos pasado por todo juntas y que quisiera que en este momento no fuera diferente.
El día del funeral fue muy duro. Nos visitaron muchos allegados y estuve rodeada de mis seres queridos, pero lo pasé realmente mal. Aunque no estuve sola y me sentí arropada por los míos, pensé que en cualquier momento aparecería ella para darme ese abrazo que tanto necesitaba. Pero no vino. Al día siguiente me escribió para preguntarme qué día me parecía bien que se pasara por casa, a lo que contesté que no lo sabía, que cuando tuviese la mente más clara ya le diría algo.
Puede que esté siendo injusta, pero aún no tengo ganas de verla. Le he ido dando largas, no estoy anímicamente bien y solo puedo pensar que yo sí hubiera estado ahí con ella, que yo nunca la dejaría sola en un momento así y que en ese proceso tan duro por el que pasé, debía haber pensado más en mí, en cómo yo me sentía y no en cómo iba a sentirse ella. A veces, debemos hacer sacrificios, ponernos en situaciones que no nos pondríamos si pudiésemos elegir, pero es que en esta vida no siempre podemos evitar todo aquello que no nos guste o nos incomode, a veces tenemos que actuar con auténtica empatía, que es lo que a ella le faltó, ponernos en el lugar de la otra persona y hacer de tripas corazón y aunque no sea algo que deseemos hacer, hacerlo por una persona que se supone que queremos.
Sé que en breve volveremos a quedar y sé que estaremos como siempre, pero creo que algo se ha roto en mí con respecto a nuestra amistad. Uno siempre recuerda con quienes compartió sus mejores momentos, pero creo que lo que no se olvida jamás es quienes estuvieron junto a ti en los peores.
