Empatizo totalmente con las dos. Puedo entenderte porque es un momento muy duro. Tal vez podríais haber quedado en la puerta, que te diera el abrazo y que se fuera. Pero también la entiendo a ella. Hay situaciones que nos sobrepasan. Tal vez ella estar en el tanatorio es más terrible de lo que piensas y hubiera acabado convirtiéndose en la protagonista por un ataque de pánico y la consiguiente visita de emergencias. ¿Te hubiera sentado bien eso?
¿Y sabes otra cosa? La gente se conoce, no por una visita al tanatorio, sino por los momentos anteriores y posteriores. El entierro de un ser querido es duro, pero lo que viene después es mucho peor. Los recuerdos que te abruman, los sentimientos de soledad, ver algo que podría gustarle y reaccionar un segundo después dándote cuenta de que ya no se lo puedes enseñar… es ahí donde ves quién está y quién solo «cumplió».