El pobrecito está destrozado y no sé ni cómo animarle. La verdad es que se lo curró un montón, y aprovechó un viaje con amigos y con la hermana de ella a París, para pedirle matrimonio en la torre Eiffel. Es el sueño de muchas, a mí también me hubiera encantado que me organizaran algo así porque lo hizo súper bonito.
Ahí estábamos todos y los demás extranjeros, con las manos en la boca de la emoción, esperando la respuesta de ella, y de pronto su cara se transformó y soltó un NO en un tono súper alto que nos dejó a todos helados.
El sonrío nervioso, pensando que era broma, pero después se dió cuenta de que no estaba bromeando y se levantó, la gente empezó a murmurar y nosotros no sabíamos dónde meternos.
Ella le soltó “luego hablamos” que nos dejó de piedra y ahí empecé a temerme lo peor, aunque no tenía sentido porque se les veía superbién y de hecho estábamos pasando un viaje increíble todos juntos.
Cuando estábamos de nuevo abajo, nosotros nos fuimos a una cafetería para darles espacio y al cabo de una hora aproximadamente, él apareció solo, y con los ojos enrojecidos de tanto llorar. Ella le dejó, le dijo que no lo tenía premeditado, que estaba intentando volver a sentir por él lo que sintió al conocerle, pero que ni siquiera ese viaje romántico le estaba sirviendo y que cuando él le pidió matrimonio en ese momento tuvo clarísimo que no quería pasar el resto de su vida con él.
Han pasado casi dos meses y mi mejor amigo no levanta cabeza, cree que fue un error pedirle matrimonio y que eso rompió la relación, pero yo sé que no fue eso, la relación ya estaba rota y eso fue la gota como vaso pero si no hubiera sido en ese momento, lo hubiera dejado en otro. El problema es que ninguno de nosotros lo vio venir, se les veía bien siempre y él dice que ni siquiera discutían, que quizás estaba más apáticos, pero nada grave que le hiciera pensar que su relación se había acabado, porque de lo contrario, en la vida le hubiera propuesto casarse. Se me parte el alma de verle así de destrozado.
