Ayer fue un día matador. Me quedé frito en el sofá a media tarde, de esos sueños profundos en los que no controlas ni tu postura. Al parecer estaba con la boca abierta, un hilo de baba y cara de meme.
Mi novia, en lugar de taparme con una manta o dejarme descansar, decidió que era el contenido perfecto para sus 2.000 seguidores. Hizo la foto y la subió a sus Stories con un texto tipo: «Mi bello durmiente 😂».
Me desperté al rato y vi que tenía notificaciones de amigos riéndose. Cuando entré en su perfil y vi la foto, me sentí vulnerable y humillado. Yo soy una persona muy celosa de mi intimidad; no me gusta exponer mi cara ni cuando estoy bien imaginaos así.
Le pedí muy seriamente pero sin gritar que la borrara inmediatamente. Su respuesta me dejó frío:
Se negó al principio diciendo que tenía muchos likes. Me llamó amargado y dijo que no tengo sentido del humor.
Para mí una broma deja de serlo en el momento en que una de las partes no se ríe. No entiendo en qué momento su libertad de expresión pasa por encima de mi derecho a decidir qué imagen mía ven 2.000 personas (muchas de las cuales son compañeros de trabajo o conocidos lejanos).
Ahora hay un silencio tenso en casa. Ella está ofendida porque dice que soy un rancio y no la dejo ser ella misma y yo me siento poco respetado por la persona que más debería cuidarme.
