Hola chicas,
Desde que empezó la pandemia, mi novio se deprimió un poco y todo se le hace más cuesta arriba, vive anclado en el pasado y ahora que están reactivando su viaje de fin de máster u otros planes que tenía pendientes, ha decidido no vacunarse. Hasta ahí todo respetable, a mi me mosquea un poco porque prefiere dejar todo lo que tanta tristeza le ha provocado «perderse». Él sigue muy negativo y quejica con el tema de las vacunas, y prefiere perderse todo de verdad, que pincharse.
Llevo desde marzo soportando las quejas continuas de su cambio de vida, de las medidas y de las vacunas, y me tiene un poco hasta la coronilla.
Pero el colmo ha llegado con su decisión de no venir a verme porque mis padres (vivo con ellos) le preguntan si se ha vacunado o si ha pedido cita. Dice que le incomoda la conversación, cuando yo veo simple que le explique por qué no se fia de la vacuna.

Yo antes iba mucho a verle a casa de sus padres, pero desde hace unos meses tengo que ocuparme de un asunto que no me deja salir de casa salvo excepciones. Si le sumamos que salgo diariamente de trabajar a las 18 más o menos (vivimos a casi media hora en coche), es difícil que vaya yo a su pueblo y volver temprano a casa porque empiezo a trabajar. Él no trabaja, ni estudia y no quiere venir por el temita de la vacuna.
Dice que vaya a verle o no nos veremos hasta dentro de dos semanas (me quedo unos días sin mis padres), ¿lo veis normal? A mi es que me mosquea profundamente.
¿Estáis viviendo una situación parecida? ¿Consejos?
Gracias lindas ;)