Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Me he dado cuenta desde que vivimos juntos, hace unos seis meses.
Más bien se puede decir que es él quien vive conmigo, porque la casa es mía.
Pero volviendo al tema: es tonto.
Cuando nos conocimos supo disimularlo bastante bien, o quizá me tomé como bromas ciertas cosas que decía, creyendo que teníamos el mismo sentido del humor: irónico.
Yo estaba enamorada, si, y entre nosotros había una química que evidentemente ha disminuido a medida que voy descubriendo lo tonto que es.
Es negacionista de todo, terraplanista, pesimista, quejica…
Además es la persona más torpe que he conocido en mi vida. Se va dando porrazos con todo por todo el cuerpo. Es como si fuera ciego, y no lo es.
No se lava los dientes tres veces al día, a veces ni una sola vez, tiene los dientes amarillentos aparte de sucios, y un aliento asqueroso, le digo que es por eso, pero como siempre, lo niega diciendo que seguro que es «por el estómago».
Nunca ha ido a un médico a mirarárselo, y eso que es medio hipocondríaco, se pasa la vida diciendo «creo que estoy pillando algo» cuando no le pasa nada.
Encima no le gustan ni los caramelos ni los chicles.
Muchas veces yendo en coche tengo que abrir la ventanilla porque encima no calla y la peste no da respiro.
Convivir con él es agotador.
Parece un crío de cuatro años, me persigue por toda la casa igual que mi sobrina cuando voy a verla, preguntándome chorradas y además, exigiendo respuesta inmediata.
Al principio le dije de buenas que si estaba ocupada en algo, me dejara tranquila con mis quehaceres… pero él se aburre.
Necesita estimulos constantes. No soporta el silencio, siempre tiene la tele puesta aunque no la vea (se nota que él no paga la luz) o está viendo reels en el móvil, es incapaz de leer nada, todo tiene que ser en video, así que su ortografía es para arrancarse los ojos.
Porque hay dos tipos de tontos:
Los que quieren dejar de serlo y los que parecen orgullosos de ello.
Además, es feo. No lo digo yo… LO DICE TODO EL MUNDO.
Y lo es, aunque a mí me ponga loca porque en la cama es un diez.
Nos conocimos por una app de citas y cuando le vi en persona casi echo a correr pero como me había caído tan bien y pasé una tarde muy divertida con él, me enganchó… cuando nos enrollamos me puse tan a tope de endorfinas que se me olvidó su fealdad, pero no sabía lo tonto que es.
La guinda del pastel es que él tiene un piso en propiedad, pero lleva más de cinco años ocupado por un «inquiocupa» al que alquiló sin hacer contrato legal (muy inteligente oye, fiarse de un completo desconocido)
No ha movido ni un dedo por echarle y el tipo vive allí la mar de feliz a gastos pagados por la cosa tonta que tengo en mi casa.
Y no piensa hacer nada porque encima es un cobarde, además de un «cantamañanas».
Dice que siempre quiso casarse y tener hijos pero jamás pidió matrimonio a ninguna de sus ex, ni mucho menos fue padre con ninguna… yo pensaba que quizá le habían rechazado la propuesta pero no, nunca se lo propuso a sus ex.
Yo no pienso ser madre con semejante individuo… porque ya tengo un hijo y no quiero tres.
Mi hijo tiene seis años, más madurez que él… y no le cae bien, porque me hace enfadarme.
Y diréis… ¿por qué no le dejas?
Pues porque es buena gente… o al menos eso parece.
A veces no sé si es tonto o realmente es mala persona.
Tengo que repetirle mis límites a diario.
Sabe lo que me molesta, y se la suda.
A menos que me ponga a gritarle y a amenazar con dejarle, ni caso oye.
Se pasa la vida rozando esos límites y yo soy una persona tranquila, estructurada…
Me gusta el silencio, leer un buen libro, escribir, coser… con él es imposible.
Se pone a mirar el móvil y me cuenta lo que ve mientras yo intento hacer algo decente que requiere atención.
Para más inri, teletrabajo…
Tengo una habitación que es como un «despacho» donde me dejo la vista tras la pantalla del pc porque soy programadora, y cualquiera que entienda del tema sabe que requiere mucho mimo y concentración…
Pero con él en casa, es imposible.
Gracias a Dios trabaja a turnos y yo tengo libertad horaria, suelo trabajar las horas en las que él no está, y si está siempre me interrumpe con cualquier chorrada que me desquicia y me dan ganas de tirarle el ordenador a la cabeza.
Me gusta entregar mis proyectos mucho antes del plazo, porque soy autónoma aunque trabaje para una empresa.
Cuanto antes entrego, más proyectos puedo sacar adelante y más gano.
Su trabajo, obviamente no es de darle al coco.
Es algo sencillo y repetitivo.
Tiene una FP de grado medio por la cual solo puede acceder a puestos de peón, y ni ganas de ascender.
Yo tengo aspiraciones y lucho por ir a mejor. Tengo dos FP y siempre estoy haciendo cursos para renovarme.
No me creo mejor que él, pero sí más inteligente, y no es porque yo lo crea sino porque de pequeña tuve algunos rasgos relacionados con el autismo y me hicieron un montón de pruebas que sólo reflejaron una inteligencia media- alta, pero no era buena estudiante, lo he sido más de mayor.
Quiero dejarle, pero me da pena, porque le quiero!!! Le quiero por ese puñado de cosas buenas que me enganchan, pero soy incapaz de imaginarme una vida sana con él, estoy siempre estresada, si no estoy trabajando y él está en casa me voy al gimnasio, quedo con alguna amiga o me voy con mi hijo a casa de algún familiar.
Estoy muy agobiada y ya no sé qué hacer.
Hablar con él es absurdo, durante unos días se porta bien pero siempre vuelve a las andadas…
Me tiene enganchada a pesar de todo y ésto ni es sano ni acabará bien.
