Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Vengo con un debate del primer mundo que en mi casa está provocando la Tercera Guerra Mundial. Necesito saber si soy una exagerada o si mi novio es un temerario, porque ya no sé qué pensar.
El tema es: las fechas de caducidad.
Yo soy de las que mira la fecha y si el yogur pone que caduca hoy, mañana ya no existe para mí. Sé con la cabeza que muchas cosas son «consumo preferente» y que probablemente no pase nada, pero no puedo con el asco. Me entra una paranoia tremenda, me rayo pensando que me va a sentar mal y prefiero tirarlo a arriesgarme a una gastroenteritis.
El problema es que mi novio es justo lo contrario y se enfada muchísimo conmigo cuando ve que tiro algo que ha caducado ayer. Me dice que soy una derrochadora, que tiro el dinero y que eso está perfecto. Ha llegado a comerse cosas UN AÑO CADUCADAS.
La cosa ha llegado al punto de que si él se quiere comer ese yogur «pasado», yo me pongo mala de los nervios solo de verle. No quiero ni que lo coma él porque pienso que se va a intoxicar y sufro. Yo sé que es irracional pero le pido que respete el asco que me da y no hay manera.
