Él teletrabaja. Yo trabajo fuera. El problema es que yo salgo por la mañana y cuando vuelvo por la tarde la casa está IGUAL. El vaso del café, el plato con las migas, la sartén en la placa, la ropa en la silla criando una familia, la lavadora sin colgar…
Le digo: “oye, ya que estás en casa podrías poner una lavadora o recoger un poco la cocina”.
Y me contesta que él está TRABAJANDO.
Vale Paco. Trabajando. Nadie dice que estés haciendo pulseras con macarrones. Pero para ir a por un café sí puedes levantarte. Para abrir Amazon sí. Para echarte un cigarro en la ventana sí. Para ver un vídeo de no sé qué mierda mientras comes también. Pero meter cuatro calzoncillos en la lavadora es como pedirte que levantes el Partenón tu solo majete no?
No le pido que me tenga la casa como un anuncio, le pido que si lleva ocho horas al lado de una lavadora que pita, igual puede colgarla y evitar que huela a muerto, no sé.
¿Estoy loca o se ha acostumbrado a que yo llegue y recoja su campamento base?
