Empezó porque él lo sacó. Una noche me preguntó que si tenía fantasías, que quería conocerme más, que esas cosas se pueden contar en confianza y que no iba a juzgar nada. Me lo dijo con esa seguridad de quien cree que lo dice en serio y yo me lo creí porque llevamos tiempo juntos y porque me pareció bonito que quisiera saber esas cosas y porque en el momento la conversación fluía y me sentí segura.
Le conté una: me gustaría hacer un trío con una chica trans. No es la más bestia ni la más rara, una bastante normal dentro de lo que cabe, de las que creo que tiene mucha gente aunque no las cuente. Le gustó, o eso pareció, la cosa fue bien y pensé que había sido buena idea abrirme.
Al día siguiente estaba raro. No raro de forma obvia ni de forma que pudiera señalar con el dedo y decir mira aquí está lo raro pero raro de esa manera que solo notas cuando conoces bien a alguien, más frío, más distante, con una cosa en la mirada que no estaba antes. Cuando le pregunté si estaba bien me dijo que sí. Cuando le pregunté si le había molestado algo me dijo que no. Cuando le pregunté si la conversación de la noche anterior le había resultado incómoda me dijo que para nada que había estado bien.
Tardó tres días en volver a ser el de siempre.

El problema es que lo ha vuelto a pedir. Dos veces más. Y las dos veces ha pasado exactamente lo mismo, la noche bien y los días siguientes con esa cosa rara que no existe según él pero que está ahí según yo. Es un ciclo que ya reconozco y que no sé cómo romper porque si le cuento algo se pone raro y si no le cuento nada me pregunta por qué me he cerrado.
Lo que no entiendo es qué hace con lo que le cuento después de que se lo cuento. Si le genera celos de algo que no ha pasado y no va a pasar. Si le incomoda saber que tengo una cabeza propia que piensa cosas que no tienen que ver con él. Si lo pide porque cree que debería pedirlo pero luego la realidad de escucharlo es otra cosa distinta a lo que imaginaba.
No se lo he preguntado directamente porque cada vez que intento abrir esa conversación me dice que no hay ningún problema y me quedo con todo dentro otra vez.