De verdad que tengo drama importante porque le quiero más que a muchísima gente con la que comparto sangre. Mi suegro es un sol, de verdad que sí, lo tenemos ahí para todo siempre con una sonrisa y dos chistes malos. Es el suegro perfecto, bueno, mi suegra también. La verdad que he tenido una suerte con la familia política que no me lo creo, sinceramente.
La cosa es que desde el confinamiento cada uno se buscó un ‘hobbie’ para no aburrirse muchísimo en casa, ella se ha hecho un jardincito en el balcón y él ha empezado a pintar.
Y pobrecito mío, que lo quiero mucho, pero qué mal pinta. O por lo menos qué poco me gusta a mí cómo pinta.
Ayer llegó a casa muerto de ilusión, porque estábamos buscando un cuadro nuevo para el salón porque el que tenemos nos lo ha estropeado la peque tirándole papilla desde la cocina (eso os lo cuento otro día) y nos trajo un lienzo pintado por él.

El cuadro es más grande que él, literalmente mide 2 metros de largo por uno de ancho. Se supone que es un mar con un velero y el sol… Ojalá poder adjuntar fotos en el foto, porque de verdad merece la pena.
Y claro, como él es tan estupendo, tan simpático y tan adorable, pues evidentemente no le dijimos que no nos gustaba y nos dijo que nos lo colgaba él que se había traído el taladro…
Y nada, aquí estoy sentada en el sofá mirando el velero de mi suegro que no pega nada en mi santo salón.
La opción te tirarle papilla yo y culpar a la bebé no es TAN mala opción, ¿no?
JAJAJAJAJJAJA AYUDADME