Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Esta es la propuesta que me ha hecho esta mañana mi marido, y la verdad que no tiene demasiada pinta de ser negociable. No sabéis el disgusto que tengo. Voy a empezar por el principio. Hace cosa de seis o siete meses, mi suegra falleció de una enfermedad terminal con la que llevaba tiempo peleando. Una mujer fuerte y luchadora dónde las haya, se encargó de todo lo relativo a sus cuidados hasta que pudo, incluso de los cuidados de su marido, que para ella era su mayor tesoro. Su marido, mi suegro, vive solo en la casa familiar desde su muerte. Es una casa grande, con 4 habitaciones y una planta destinada a garaje y trastero.
Cada semana vamos a visitarle, pasamos tiempo con el, le hacemos compañía y le sacamos de casa a caminar por el pueblo y a tomar algo al bar al que iba antes casi cada día. Prácticamente no sale de casa. Pero el problema ya no es ese. Es que vive literalmente entre la mierda. Esto no es algo de ahora, lo que pasa que mi suegra capeaba el temporal y se pasaba la vida recogiendo y limpiando la mitad de sus guarradas.
Yo he visto mocos pegados las paredes de toda esa casa, zurraspas en la ropa interior colgadas en diferentes coladas y tendidas en el balcón. Lo he visto escupir en el fregadero o el lavabo y dejar ahí el regalito…
Pero es que estos últimos seis meses ha ido a peor. Entiendo que está pasando por un duelo complicado, pero también mi marido y no se pasa un mes con la misma ropa. No ha vuelto a cambiar las sábanas de cama, hay una pila de platos que reutiliza cada vez que quiere comer (latas y pan que deja el panadero cada mañana en la ventana, no os penséis que cocina nada), hay pelos que no quiero saber a dónde pertenecen por todo el suelo del baño, restos de uñas.
Sé que es un momento difícil y que hay que entender su situación. Y lo hago. Cada vez que vamos allí, me pongo a recoger, a fregar y a tender como si fuese mi casa, y entre mi marido y yo intentamos dejarlo todo lo más decente que podemos. Llevamos tuppers para que coma varios días, lo cuidamos lo mejor que sabemos. Bueno, hasta este momento íbamos capeando la situación como podíamos. Pero esta mañana lo que os decía, a mi marido ha dejado de parecerle suficiente y quiere traerlo a vivir con nosotros.
Para empezar, no creo que mi suegro tenga ninguna voluntad de mudarse, y para terminar, me da algo si tengo que convivir con semejante cerdo. Una cosa es ir a echar una mano en una temporada puntual y comprender por lo que esta pasando este señor y otra meter al enemigo en casa. Soy una persona bastante maniática de la limpieza, me muero si empiezo a encontrarme pelos, uñas y frenazos en el WC cada vez que quiera usarlo.
No sé, lo cierto es que he reaccionado fatal y llevo todo el día dándole vueltas a este tema. Mi marido me ha hecho sentir un poco mal, pero es que realmente no quiero tenerlo en casa con nosotros. ¿Qué opináis?
