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MI TIA ME ODIA POR SER LA NIETA FAVORITA
Desde que tengo uso de razón la hermana de mi madre, mi tía, me ha odiado, o al menos eso es lo que me ha dado a entender desde siempre. Os pongo en contexto.
Soy la nieta mayor, la primera sobrina y la primera hija. Mis padres trabajaban mucho, por lo tanto, mi abuela materna era la que se encargaba de mí. La relación que tengo con ella es muy especial para mí, ya que hemos compartimos mucho tiempo juntas. Sin embargo, esta relación especial ha tenido un efecto secundario negativo: el odio que me tiene mi tía. Aunque nunca me lo haya dicho abiertamente, es evidente que me odia por ser la nieta favorita de mi abuela.
Cuando su primera hija nació, con la cual apenas me llevo un año, quería pasar mucho tiempo con ella, verla y jugar, como cualquier niña. Al tener solo un año de diferencia entre nosotras, éramos casi mejores amigas. Los fines de semana, llamaba casi siempre a casa de mi tía para que mi prima se viniera a jugar conmigo. Pero la respuesta de ella siempre era la misma. La recuerdo como si fuera ayer, su voz seria y firme detrás del teléfono, y con un tono que parecía que le estaba viendo la cara de oler a mierda: “NO”.
Me remataba porque realmente, mi casa y la suya no estaban tan lejos, pero mi sensación siempre era que no quería que estuviera con su hija. Me apartaba de ella constantemente.
Con los años, ya de adolescente, la cosa comenzó a cambiar. Sus hijas empezaron a tomar un camino que a ella no le gustaba. No vestían como unas pijas; en cambio llevaban rastas, pantalones muy anchos, ya me entendéis. Que por supuesto, no hay nada malo en ello, pero para mi tía sí lo era.
En esa época, yo era lo que podemos decir hoy en día, una “cayetana”, sacaba buenas notas y me comportaba según las expectativas sociales. Y por eso, mi tía parecía comenzar a sentir más aprecio por mí. Cuando quedábamos todos siempre me preguntaba que tal, esa seriedad y firmeza se desvanecieron. Así que creía que ese odio que parecía sentir, lo había superado.
No obstante, ya de más mayor, mi prima más pequeña, una de sus hijas, cambió su forma de vestir y su forma de estudiar y eso le hizo entrar literalmente en competencia conmigo. Llegando a preguntar a mi madre que talla tenía yo, o qué notas saqué en bachillerato. Cuando de esa época habían pasado años. Dejando ver siempre que el cuerpo de su hija era increíble porque había veces que la talla XS le quedaba grande. Gordofobia al canto.
Con respecto a sus actitudes conmigo actuales, vuelve a ser igual de firme y seria que lo fue cuando yo era simplemente una niña. Pero la diferencia entre esa época y ahora, es que he crecido y me doy cuenta de cómo son las cosas.
Cuando vamos a casa de mi abuela, mi abuela, siempre me pregunta miles de cosas, sabe los últimos acontecimientos de mi vida, los últimos ligues. Pero, sin embargo, la relación de mi abuela con mis primas no es exactamente igual. No me malinterpretéis, es una buena relación y se que las quiere con locura, pero no tiene la misma confianza que conmigo.
Lo que sí que no soporto, es que su método de “castigo” sea ser distante con mi madre. Como realmente no me puede castigar de ninguna forma, ejerce una actitud de hielo con mi madre cuando ve la relación que mi abuela y yo tenemos. Eso se le duele a mi madre, y realmente, no sabe el por qué y al ser su propia hermana, no me atrevo a explicarle el porqué puede que se comporte de esa forma.
A lo largo de los años, he aprendido a sobrellevar la situación, haciendo como que no me importa. Mi tía puede seguir comparándome, pero he decidido que esto no me afecte personalmente, porque al final, siempre acabo comparándome a mi misma con sus hijas, y esto afecta directamente en mi autoestima.
La relación con mi abuela no va a cambiar y eso es algo que tiene que aprender.
