Primero fue una nota en el buzón. Escrita a mano, sin firma, diciendo que el ruido de nuestro piso era «insoportable» y que si no lo solucionábamos tendríamos que «tomar medidas». No había ningún nombre, ningún número de contacto, nada. Una nota anónima en el buzón como en el siglo pasado.
Luego descubrimos que era el vecino de abajo cuando en la siguiente reunión de comunidad pidió que se tratara «el tema del ruido del tercero». El tercero somos nosotros. Lo dijo delante de todo el edificio con nosotros sentados ahí.
Mi pareja intentó explicar que tenemos un bebé de ocho meses y que hacemos todo lo que podemos. Que no ponemos música, que no tenemos la tele alta, que andamos de puntillas desde las diez de la noche. Que el único ruido que hay en nuestro piso es el de un bebé que a veces llora por la noche porque es un bebé de ocho meses y eso es exactamente lo que hacen los bebés de ocho meses.

El vecino dijo que eso no era excusa y que él también tenía derecho a dormir.
Y entonces alguien, no el vecino, otro propietario que ni siquiera vive en el edificio y alquila su piso, dijo que «los bebés deberían tener horarios y que para eso están los padres». Lo dijo con esa seguridad de quien no ha tenido un bebé nunca o lo ha olvidado completamente. Hubo un silencio. Nadie le contradijo. El presidente de la comunidad siguió con el siguiente punto del orden del día como si acabara de decirse algo razonable.
Llegué a casa y estuve un buen rato sin poder hablar.
Llevamos ocho meses durmiendo tres horas seguidas como mucho. Llevamos ocho meses aprendiendo a movernos por nuestra propia casa de puntillas. Llevamos ocho meses pidiendo perdón por existir cada vez que el bebé llora. Y encima tenemos que ir a una reunión de comunidad a escuchar que nuestro hijo debería tener horarios como si fuera un electrodoméstico que se programa.
No sé qué respuesta legal hay para esto ni si hay alguna. Pero sí sé que la próxima reunión de comunidad no me voy a quedar callada. ALgún consejo?