De verdad, no estoy exagerando. No sé qué demonios me pasa por la cabeza, pero hace muchísimo tiempo que no tomo una decisión acertada. Ahora, con 43 años cumplidos, me encuentro sin trabajo, sin pareja y viendo cómo mis amigas tienen la vida encauzada, de una manera u otra.
Estoy muy deprimida y, lo peor de todo, es que no puedo achacar mis problemas a la mala suerte. Soy la única responsable de mi situación actual. Y no veo ninguna salida a estas alturas.
Mirad, estudié una carrera de la que todo el mundo me advertía que no tenía salidas laborales. Me dio igual porque pensaba que las cosas podían cambiar. Spoiler: no cambiaron. Soy capaz de leer a Suetonio o a Cicerón en latín, pero con eso no se va a ninguna parte.
Intenté sacar unas oposiciones de Secundaria, aunque, en el fondo, no quería. Me aterraba la idea de enfrentarme a un grupo de treinta adolescentes. Como era de esperar, no aprobé la oposición. Después empecé a preparar las de bibliotecas y aquello fue algo mejor, pero había tantísimos candidatos que era prácticamente imposible conseguir una plaza a la primera. Me desanimé y lo dejé.
Entretanto, conocí a un belga y me fui a vivir con él. Otro desastre: era infiel, mentiroso… Allí trabajé de dependienta, un trabajo que tampoco me gustaba, y regresé tres años después. Al menos aprendí flamenco.
Y no quiero seguir, porque todo ha sido así, una cadena de malas decisiones. Pero la peor de todas fue conocer a un chico majísimo, que se portaba de maravilla conmigo. Teníamos estabilidad en todos los sentidos. Me dejé llevar; no llegué a enamorarme, pero estaba bien con él. Me gustaba, eso quiero dejarlo muy claro. Sin embargo, un verano me fui de vacaciones con unas amigas y le fui infiel. Por supuesto, se enteró. Era un viaje con amigas y, tarde o temprano, se lo iban a contar, porque sus novios eran amigos suyos.
Y el hombre con el que le fui infiel, otro belga, pero que vivía en Madrid, después de vernos unas cuantas veces más, me hizo ghosting. Y así hasta ahora. Estoy pensando muy seriamente en ir al psicólogo, porque no entiendo por qué actúo así. Pienso en haber engañado a mi novio y me torturo. Pienso en haber vuelto de Bélgica teniendo un trabajo bien pagado. Ojo, que podía vivir en un estudio para mí sola; tenía 35 metros, podía pagar las facturas sin problemas e incluso ahorrar algo. Y trabajaba 35 horas. No era mal trabajo, aunque aburrido, y mis compañeras eran majas; de verdad, no sé en qué estaba pensando. Pienso en haber abandonado las oposiciones a bibliotecas a la primera oportunidad… Es que todo ha sido un auténtico desastre, una calamidad.
Y con este ánimo que tengo, me ven en las entrevistas de trabajo (las pocas que consigo) y, claro, me descartan a la primera, y eso me hunde aún más; es que ni para reponedora.
Y aquí estoy, viviendo con mis padres. Mis hermanos no dejan de darme caña, por mi bien, y, sinceramente, con razón. Me dicen que no puedo seguir así, y sé que lo hacen por mi bien, repito. Me han dicho que vaya a terapia, que si es necesario la pagan ellos. Mi hermana es enfermera matrona y mi hermano pequeño es informático. Los dos tienen sus familias, sus trabajos y una vida estable, mientras yo siento que llevo años tomando una mala decisión detrás de otra.
Mis padres, los pobres, me tratan muy bien, pero me siento como una adolescente con ellos. Tengo que avisar si llego tarde, comer y cenar con ellos porque dicen que esto no es un hotel. Además, son superestrictos con la alimentación y la limpieza, y se ponen muy tajantes con esos temas. Es que me veo desde fuera y es lamentable. Yo creo que me ven como un desastre total y por eso actúan así; con mis hermanos se portan de forma distinta.
Pues eso, ya me he desahogado.