Hola chicxs, estoy bastante hecha polvo así que cualquier consejo será bienvenido, sea cual sea…
Empecé a salir con mi novio cuando tenía 15 años y él 18, llevamos juntos desde entonces y ahora tenemos 23 y 26. Desde el primer momento se llevó muy bien con mis padres y yo con los suyos, nunca ha habido ningún problema, hasta ahora. Yo he estado hasta el año pasado estudiando una carrera y él trabajando. Ambos tenemos trabajo ahora gracias a Dios, aunque no sea de lo que hemos estudiado o nos gusta, es un sueldo a final de mes. El caso es que habíamos hablado varias veces de casarnos cuando tuviéramos cierta estabilidad, y ha considerado (yo opino igual, porque en estos tiempos QUÉ es estabilidad) que era el momento.
Nos conocemos de toda la vida, hasta el secreto más secreto, hay una confianza, respeto por el otro maravillosos y no podemos ser más felices juntos. Hace una semana me propuso matrimonio en un lugar increíble y yo entre mil lágrimas le dije que sí. Os podéis imaginar mi cara cuando voy a casa de mis padres súper ilusionada para contarles la noticia y sólo ponen malas caras, repitiendo que con 23 años soy demasiado joven para casarme y que me quedan muchas cosas que hacer antes que eso. Perdona?

Naturalmente me voy a casar, porque por mucho que sean mis padres y los adore con locura no deja de ser mi vida, y tengo claro lo que quiero, pero ya me han dejado claro que no van a venir ni a ayudar en nada en lo que a la boda se refiere, porque según ellos no quieren formar parte de este error inmaduro. A mí me sentó como una jarra de agua fría, pero imaginaros a mi novio…
En fin, sé que si ya tengo todo claro no sé para qué vengo, tal vez puro desahogo o pidiendo experiencias de cosas similares, pero ahora mismo sólo puedo pensar en el dolor de que mis padres no vayan a estar en uno de los días más importantes de mi vida y el cómo va a afectar a mi novio en el futuro esto, para con la relación de sus suegros.
Muchas gracias de antemano por leerme! Sois maravillos@s!