Yo conozco dos casos de personas que han sido hermanos mayores con 12 y 18 años. No hay habido ningún problema.
A la autora le diría que sus miedos son normales en los que respecta a una posible discapacidad del bebé. Pero me da que lo que realmente le preocupa es perder su situación de privilegio en la familia. Eso no debería pasar. Los padres no dejan de ayudar y querer a sus hijos por tener más. Evidentemente la situación familiar va a cambiar y la autora tendrá que adaptarse al rol de hermana (algo normal y nada traumático salvo que esté acostumbrada a ser una princesita).
Quienes crían son los padres. Los hermanos colaboran, apoyan y sobre todo dan amor a ese nuevo ser.
No hay más. A disfrutar, que la vida es corta…