También os diré que no teníamos mucha esperanza en que saliera bien la cosa, pero TAN mal tampoco. Creíamos que como todos somos adultos pues se comportarían como tal, pero nada más lejos de la realidad.
Mi novio y yo venimos de dos ‘clases sociales’ totalmente distintas. Él creció en una casa de campo repleta de animales, nunca le dieron mucha importancia a su escolarización y al tema estudios, son súper hippies y liberales; yo he crecido en familia del Opus Dei, he ido a colegio del Opus Dei y si no fuera porque a última hora di el volantazo ahora mismo formaría parte del Opus Dei.
El caso es que desde que nos conocimos cuadramos, en todos los sentidos. Llevamos juntos cinco años, nos planteamos ser padres y para ello queremos firmar antes los papeles del matrimonio (por lo que pudiera pasar), así que después de haberlo tirado para atrás MUCHO tiempo, decidimos que ya era hora de que nuestras familias se conocieran y quedamos todos a cenar.
Desastre. Completo y absoluto. Desde que se vieron unos a otros decidieron que no se iban a gustar, es que fue desaprobado mutuo. Mi padre lo primero que hizo fue decir que venían de misa, para dejar clara su posición y la madre de Aritz soltó algo parecido a ‘es que aún vivís en el sigo pasado?’.
De ahí todo cuesta abajo y sin frenos. Hablamos de Perro Sanchez, de la polémica de Samuel, de Rocio Carrasco y de absolutamente cualquier tema actualidad que los colocara a cada uno en una punta opuesta del salón. Encima tanto mi padre como su madre son super ágiles mentalmente y los cuchillos volaban que daba gusto.

¿Habéis visto esas pelis de comedia rancias en la que se conoces los padres de los novios y sale mal? De estas que piensas: esto no podría pasar en la vida real ni de coña. Pues queridas: la realidad supera a la ficción.
Sabemos de sobra que no vamos a dejar de tener nada entre nosotros por culpa de ellos, pero es que menuda mierda tan grande que no se lleven bien o al menos cordial. Que van a tener nietos en común si la vida nos lo permite, que cada vez que queramos celebrar algo van a estar todos en la misma mesa, coño que son nuestros padres.
¿Alguna habéis vivido algo parecido? ¿Tenéis algún consejo para ver cómo podemos acercar posturas? Es que menuda pereza dan, de verdad :(