Yo reconozco que soy bastante estricta con la educación de mis hijos y con la forma en la que se relacionan con la comida. Vengo de una familia obesa y quiero evitar que mis hijos se vean perjudicados por la genética. Por ese motivo desde muy pequeños les he inculcado que deben comer frutas, verduras y comida sana totalmente balanceada.
No toman refrescos, ni azúcares añadidos y tratamos de que la comida sea lo más real posible. Tampoco me gusta que se pasen horas con la tablet, por lo que tienen apenas 45 minutos al día y solo en caso de haber acabado los deberes antes de las siete, ya que a las ocho empieza el momento de la ducha y queremos cenar tranquilos en familia, antes de que se vayan a la cama.
Ahora los niños tienen 11 y seis años y obviamente cada vez nos cuesta más, pero como están acostumbrados, lo entienden. El caso es que mis suegros se han comprado una casita en nuestro pueblo para pasar más tiempo con los niños y esto está provocando problemas familiares graves, ya que hacen todo lo contrario a lo que les inculco yo. Allí los niños toman refrescos, comen chocolate a cada rato y les dejan mirar películas y todo lo que quieren en la tablet.
No sé cómo afrontar esto sin que acabe siendo un problema en mi matrimonio, ya que mi marido está entre la espada y la pared. Si alguien me pueda aconsejar, seguramente será de ayuda.
