La verdad es que cuando nos lo dijeron, me quedé alucinando, pero cuando le voy dando vueltas al tema, la verdad es que les pega. Han sido un matrimonio fiestero a más no poder, tienen una energía increíble para tener ya 78 y 80 años y siempre han sabido mirar la vida con una sonrisa, a pesar de las dificultades que han vivido.
Ahora nos han reunido a la familia para decirnos que cuando fallezcan quieren una fiesta en lugar de un velatorio y un funeral, no quieren que les recordemos como algo tan triste, que no pega con nada con ellos y con su forma de vivir la vida.
Mi marido se ha enfadado porque dice que no le están dando el derecho ni a sentirse triste y que no piensa formar parte de esa farsa, yo estoy entre la espada y la pared porque entiendo a ambos. Pero sinceramente, si lo pienso fríamente, me parece que lo ideal sería que todo el mundo lo hiciera así. Celebrarlo con una fiesta en la que se recordaran anécdotas y momentos bonitos vividos y no quedarse únicamente con el drama de la pérdida.
Tengo un conflicto, porque ellos confían en mí para que yo convenza a mi marido y yo sé que eso va a ser muy complicado.
