Os pongo en situación porque si no esto no tiene contexto: llevo días viendo la lona esa por todas partes. El chiste es fino, lo reconozco, «un mix con un mal kiko es un mal mix», ella posando con los kikos de Grefusa, el juego de palabras con el ex todo muy redondito. La gente flipando, «absoluto cine», «la mejor publicidad del año», Kiko Rivera sacando un comunicado llamándolo patético y quedando fatal él por no aguantar el chiste.
Y yo lo veo y no me río. Cuando lo digo en los grupos me miran como si fuera yo la que no entiende algo.
A ver. Entiendo el chiste. Una mujer que ha aguantado años de exposición pública muy dura, que ha visto cómo su ex arrastraba el nombre de los dos por el barro, que ahora se planta en una lona con una bolsa de snacks y un juego de palabras. Hay algo de revancha ahí que entiendo perfectamente y que a muchas nos resuena.
Lo que no entiendo es por qué eso mismo, exactamente eso mismo, si lo hace él, es un escándalo.
Imaginad que Kiko Rivera firma un anuncio con cualquier marca usando un juego de palabras que señala a Irene Rosales. ¿Cuántos de los que ahora aplauden estarían diciendo que es un miserable, que cómo usa a la madre de sus hijas, que no tiene vergüenza?
No lo digo para defender a Kiko Rivera, que bastante ha hecho para ganarse su fama. Lo digo porque me parece que cuando algo lo hace una mujer que nos cae bien automáticamente lo leemos como empoderamiento, y cuando lo hace el hombre que nos cae mal lo leemos como violencia, y en algún punto del camino hemos dejado de analizar el acto y empezamos a analizar solo quién lo hace.
¿Soy la única a la que le chirría o hay alguien más que lo ha pensado y no lo ha dicho?
