Hola a todas. Me gustaría pediros un consejo ahora que llegan estas fechas tan temidas para mí: la dichosa Navidad.
Dentro de poco se acerca la festividad de Papá Noel y, cómo no, parece que de repente todos somos familia, buenas personas, y a pesar de que haya personas que no se han acordado de ti durante todo el año, quieren ahora recibir regalos. Y, sobre todo, si no se los haces a sus hijos, es que eres poco menos que un bicho salido del mismísimo infierno.
Y eso es lo que me está pasando a mí, y que mi madre no entiende. Resulta que por Navidad nos vamos a juntar con toda la familia, como viene siendo costumbre, y dentro de la familia están mis sobrinos segundos, es decir, los hijos de mis primas, con los que no tengo relación ninguna a lo largo del año. Ahora, en Navidad, parece que hay que hacer regalos, sobre todo a los niños, sin tener ni idea de qué les puede gustar porque, sinceramente, no les conoces. Y, si no, es que quedas fatal y eres la peor persona del mundo. Mi madre siempre ha sido una “queda bien” y tiene el principio forjado de que hay que aguantar a la familia por encima de cualquier cosa, y yo, sintiéndolo mucho, no soy así.
Lo cierto es que voy regular de dinero y no me apetece gastarme un dineral en niños pequeños con los que no tengo confianza, pero mi madre ha insistido mucho en que soy una desgastada, que tengo que hacerlo y que, por favor, no dé la nota, que todos nos vamos a hacer regalos entre todos.
A mí sinceramente me parece una jodida falsedad y no tengo ganas de gastarme dinerales en niños ni en adultos con los que, una vez pasen estas fechas, no voy a volver a saber de ellos hasta el año que viene. Me parece un compromiso absurdo.
No tengo nada contra los niños pequeños ni contra la Navidad; simplemente me gusta ser coherente y que les regalen los familiares que más relación tengan con ellos, y dejen de someter a los demás a compromisos innecesarios, porque no sabemos la situación económica de nadie y, muchas veces, por la obligación de la familia, nos vemos sometidos a situaciones que verdaderamente son un mal trago tanto personal como financiero.
No sé si pensáis como yo, pero lo de tener que regalar por regalar, lo de tener que hacer caso a todo lo que dicta la sociedad y al consumismo que hay a día de hoy y, sobre todo, la falsedad familiar, me pone de los nervios.
