Hola chicas, por fin después de tanto leeros me animo a escribir y no precisamente una bonita historia.
Tenemos que remontarnos unos años atrás, en pandemia, llevaba ya un tiempo viviendo en Barcelona para ésta altura y en mitad de la historia del toque de queda y blabla encontré un trabajo y parecía para una empresa prestigiosa, estaba ilusionadísima. Mi jefe no era el típico jefe, era casi 10 años mayor que yo que de aquella tenía 24, era juvenil y tenía rollito aunque calvo y de guapo nada. Yo tenía novio, él seguía viviendo en mi Girona natal y frecuentemente venía a visitarme.
Una noche después del trabajo nos quedamos varios compañeros tomando unas cervezas y con esto del toque de queda y que echaba mucho de menos la fiesta… Me ofreció ir a su casa y por lo que sea acepté habiendo acordado que dormiría en el sofá… Pero ni dormí en el sofá ni dormí mucho…
Y así llegamos a estar medio año, éramos adictos el uno al otro, cada vez que nos veíamos fuera de la empresa teníamos sexo, un sexo brutal, una conexión que no había tenido nunca, y eso podía pasar unos 4-5 días a la semana. Lógicamente, aunque mi relación fuera a distancia, mi novio empezó a notar mi ausencia y empezó a sospechar, yo no tenía ninguna intención de dejarle, nuestro sexo también era mejor que nunca, me ponía muchísimo el hecho de estar con los dos (como veis no me siento identificada con la monogamia), pero acabó dejándome de forma muy dramática. Me bloqueó de todo, me acusó de cosas absurdas, en fin… Yo tenía claro que no iba a dejar mi droga y nunca le reconocí que estaba con él.
Ahora que este maltratadxr me tenía sola para él empezó a jugar conmigo de verdad, imaginaros UN LOVE BOMBING DE MANUAL y yo no era capaz de ponerle ningún límite. Pasé de ser el perejil de todas las salsas a qué él pidiera por mi en el restaurante, me cambió por completo. Siempre he tenido mucho carácter y con él… Se anulaba, creo que la erótica del poder me obnubiló tanto que me olvidé de lo que soy, hasta dejaba que me llamase «putita» en la cama y va super en contra de mis principios. Lo único que en ese momento no me gustaba de él era que le gustaba mucho la coca y ni en eso podía respetarme. Yo le decía que hiciera lo que quisiera pero que en ese caso no me llamase para tener sexo cuando volviera a casa porque… Ni se le levantaba obviamente, además de que se ponía agresivo y demás, daba igual, me llamaba siempre y yo siempre iba. Dejaba que me diera alguna torta que el hacía «jugando», se burlaba de mí… yo no sabía que todo eso me estaba haciendo tremendamente pequeña.
Empecé a estar en crisis de ansiedad, el trabajo no iba bien, casi no veía a mis amigos, ni a mí familia, ahí viví la verdadera soledad de la pandemia. Al empezar a no encontrarme bien, una noche, por primera vez en meses, llegó borracho y no quise tener sexo con él, imaginad… Se puso muy violento y ni siquiera me podía ir de su casa por la noche… Solo podía encerrarme en el baño y llorar.
No sé de dónde saque las fuerzas pero le dejé al día siguiente, él decía que no se acordaba de nada, no lo creo.
OBVIAMENTE como buena adicta, volví con él entre promesas de que cambiaría y no… Para nada, lo que hizo fue empezar a estar con otras mujeres a mis espaldas (cosa que me daba igual) y el maltrato fue empeorando durante un mes más. De pronto le noto distante… No me responde igual, no me responde tan a menudo, me rehuía en el trabajo, raro y al tercer día MIENTRAS YO ESTABA TRABAJANDO me llama y me dice que se ha reencontrado con su ex y que se ha dado cuenta que está enamorado de ella, que lo siente mucho pero se acabó. A mí me dio un ataque de ansiedad en el trabajo obviamente y me tuve que ir. No entendía NADA. Me sumió en lo más profundo. Lo único cabal que hice en toda esta historia es decirle que ok, pero que JAMÁS me volviera a escribir o llamar, que ahora respetase mi espacio.
¿Creéis que lo hizo? Claro que no.
A la semana me tuve que coger la baja por ansiedad en el trabajo, no podía verle a diario, me moría literalmente. Estuve dos meses de baja y semanalmente le tenía que mandar mi parte de baja… Además de eso me escribía, se cambiaba de fotos y estados para llamar mi atención, etc.Yo nunca contestaba. Así que cuando recuperé los ovarios para volver al trabajo lo que hice fue dimitir y rezar para no verle nunca jamás en la vida.
Eso tampoco fue así, en mi nuevo trabajo PASABA A DIARIO CON EL COCHE POR DELANTE Y ME SALUDABA DURANTE DOS AÑOS.
Aún así nunca tuve más contacto con él, hice a otra persona que le devolviera lo que tenía en mi casa.
Lo fuerte de todo es que creo que sigo pensando en él cada día, en algún momento. Me sigo tocando pensando en él, en esa mierda de persona, recuerdo nuestros polvos frente al espejo, en la encimera, en el suelo, en restaurantes… Es inevitable, sigue siendo mi propia droga y os podéis imaginar como jode eso. Ahora tengo una nueva pareja, «he sentado la cabeza» pero el fantasma del pasado sigue rondando. Y no quiero volver con él, ni hablarle, ni nada, solo que no puedo borrar esos recuerdos de mi cabeza y que nadie me ha hecho sentir esa conexión y ese morbo.
Espero que el testamento os haya merecido la pena leerlo por el salseo y acepto todo tipo de consejos para borrado de memoria.
Gracias a todas.
