Primero de todo, debes mentalizarte de que la época del instituto ya pasó; que los niños y adolescentes son muy crueles, pero a los adultos tu físico no les importa. Ya ves; conmigo se metían justo por lo contrario. Con 14 años ya tenía tetazas, y me oí de todo. Muchos lloros que, años después, se han convertido en risas.
Segundo, ver las ventajas de un pecho pequeño, como poder ponerte escotazo sin parecer una pelandrusca, poder ir sin sujetador si te apetece o ahorrarte insufribles dolores de espalda.
Tercero, te recomiendo un libro que se llama «El arte de no amargarse la vida». Lo ideal sería ir a terapia, pero, si no te lo puedes permitir, esto es más barato.
Y, por último, si no consigues que nada de lo anterior te haga sentir mejor, opérate. Ahorra un poquito cada mes, mientras intentas verlo de otra forma y, si consigues el dinero y sigues acomplejada, te operas. Y, si lo has superado, lo inviertes en un buen caprichazo.
Vales muchísimo, con una copa A o con una G. No lo olvides.
Ánimo!!