La cosa es que a quien le va a doler es a mí, así que no entiendo el drama.
He estado saliendo con un tío que me gusta un montón, el sexo es genial, pero hay algo que me gusta hacer, o mejor dicho que me hagan y que él se niega a intentar, aun cuando nadie más ha tenido problemas en complacerme en el pasado.
Es algo un poco atípico o al menos eso creo, porque sé que ninguna de mis amigas lo hace, pero a mí me gusta un montón y la vida es una. Como bien han de saber, sentir dolor en las partes erógena es de lo más delicioso de la vida (si nunca se han puesto un gancho en los pezones, no tienen idea de lo que se pierden).
No soy sexóloga ni nada que se le parezca, pero creo que al sentir dolor, la parte queda bastante sensible y por esta razón luego el placer se siente con mayor intensidad. Imaginemos entonces un mordisco en el pezón que segura que todas sabemos exactamente cómo se siente. Y en el extraño caso de que no, por favor vayan a intentarlo. Es eso, esa sensación, pero en el clítoris.
Un mordisco en el clítoris se siente como el cielo amigas. Si no lo han intentado pues no sé qué han estado haciendo, ni ahorcar ni poner los ganchos, ni tapones nada, nada, absolutamente nada se compara a un mordisco en esa parte tan sensible de nuestro cuerpo. A mí me encanta, me pone muchísimo, es más me emociono nada más estar escribiendo esto. Pero al tío con el que estoy saliendo, la idea no le agrada para nada. Se lo he pedido, casi que suplicado cuando estamos en ello, y el no hace más que regañarme cual si fuese una niña caprichosa. Que si me va a doler, que si es inventar mucho, que de donde saqué esa locura, etc.
Y el tema es que como a mí me encanta tanto, el hecho de que no quiera hacerlo para mí es un diss, una red flag, un thank you next… casi da igual que me diga que no me quiere hacer sexo oral en absoluto. Temo que si no lo convenzo pronto de que me tire un buen mordisco en el coño, voy a tener que pasar de él.