Cada casa tiene su dinámica y la vuestra es esa. Tenéis vuestras motivaciones (economía familiar, tradiciones…) y son lícitas, faltaría más, pero veo mucha autojustificación para lo poco que dices que te importa la opinión ajena.
Me ha llamado la atención lo de «No queremos regalar en Papá Noel y no queremos que ni los niños, ni los padres del colegio, ni gente cercana nos haga sentir como bichos raros.» Por desgracia, eso no depende de vosotros, de cara a los demás seréis bichos raros queráis o no. Es así, la opinión de los demás se escapa a nuestro control. Todo depende de cómo gestioneis con vuestros hijos el hecho de que todos sus compañeros tienen regalos al principio de las fiestas y ellos al final. Si lo lleváis bien, perfecto.
Por otro lado, lo del consumismo no me termina de cuadrar demasiado. Es más consumista hacer 5 regalos en un solo día que 2, repartidos en cada fiesta (uno en Navidad y otro en Epifanía). O incluso un día traer regalos y otro algunos dulces o algo práctico (un pijama, una bufanda…). Es más, creo que es genial que los niños valoren un regalo funcional, no todo debe ser capricho. Lo vuestro lo veo más como un dogma tradicional que tenéis en la familia que otra cosa y lo justificas con lo del consumismo. No habría necesidad, como he dicho, cada casa tiene su forma de hacerlo y no hay una verdad universal. No juzgo, solo expongo hechos.
En mi casa, el día 25, día de Navidad, San Nicolás nos trae lo que deseamos, lo que hemos cosechado con las buenas acciones del año. En Epifanía, el día 6 de enero, los Magos nos traen cosas chulas que no hemos pedido, pero que igualmente merecemos y la bruja Befana nos regala dulces para compartir y agradecer que estamos juntos. No es tanto los regalos que tenemos (normalmente son uno en cada festividad) sino la magia que se crea alrededor y nos gusta moldear nuestras propias tradiciones. Son fechas muy bonitas para los niños.
Para MaestroLimao: Muy fan de tu comentario. Te has ganado una cabra gorda para sacrificar en el solsticio.
Para O.: Me alegro ver que no soy la única que piensa que tener los juguetes que llevabas ansiando desde agosto el ultimo día de vacaciones era una soberana mierda.