Conocía a Andrew a través de una app de citas y tras varios días hablando, tuvimos nuestro primer (y único) encuentro.
Me invitó a comer y tras pasar el día juntos pateando la ciudad, me preguntó si quería ir a su casa “a cenar”; para qué perder el tiempo, los dos nos gustábamos y nos teníamos muchas ganas, así que allá que fui.
Tras cenar y ver un par de capítulos, nos empezamos a enrollar y la cosa se puso calentorra.
Entre refrotes y manoseos, nos empezamos a desnudar y cuando me quitó el pantalón, me dijo que iba al baño un momento. No le di importancia, pensé que necesitaba “prepararse” un poco. Cuando volvió, me dijo que mejor lo dejábamos, que no se encontraba bien. Le pregunté si le había incomodado por algo y me dijo que estaba todo bien, pero que mejor nos íbamos a dormir.
No me quedaba otra que dormir en su casa, porque ya no tenía trenes para irme, así que nada, allí me quedé con el calentón.
Al día siguiente, intenté jugar un poquito de buena mañana, a ver si se animaba la cosa y rematábamos la faena, pero nada, después de un par de besos y arrumacos, me dijo que me acompañaba a la estación. Yo no entendía nada, pero respeté su decisión y me fui.
Cuando llegué a casa le avisé y le pregunté si se encontraba mejor, mostrando mi preocupación e interés hacia él, la verdad que el chaval me había hecho tilín y quería volver a quedar con él y terminar lo que habíamos empezado, pero su respuesta me dejó muerta: Me dijo que realmente lo que pasaba, era que al bajarme los pantalones, me olió el asunto y le dieron ganas de vomitar. Que le gustaba mucho y estaba muy cachondo, pero que el olor a c*ño le daba nauseas.
Chico, no sé, igual te esperabas olor a rosas o un ambientador de pino ahí colgado, pero me has tenido todo el santo día dando vueltas por la ciudad con el caloret, no esperes que mi chichi no sude. Además, antes de que la cosa se calentara, fui al baño a lavarme un poco el sobaquillo y mis partes por si echábamos un polvete, pero oye, se ve que ni con esas conseguí quitar el olor a vagina que, curiosamente, tienen las vaginas.
Se tomó a mal mi respuesta y no volví a saber de él, pero casi que mejor, no quiero saber qué hubiera pasado si llega a olerme otra cosa.
