Hola, lamento muchísimo tu pérdida. Hace unos años perdí a mi padre de una manera muy repentina y, en parte, te entiendo a ti y entiendo a tu familia.
No creo que hayas hecho nada malo por sí mismo, cada uno lleva el duelo cómo puede y cómo mejor sabe y soy partidaria de que cada uno haga lo que necesite para estar en paz. Tu opción fue esa y está bien.
Por otra parte, entiendo que una muerte es algo difícil para toda la familia. Está claro que a tu padre le da igual que estuvieses o no porque ya no está, pero como dicen más arriba, esas cosas son para la familia. Entiendo su parte de incomprensión, cuando ocurre algo así lo común es refugiarte en los tuyos, quizás les duele que no hayas estado allí para ellos o incluso que no tuvieses esa necesidad de que te arropasen. Estaría bien hablar del tema y que te respeten, aunque no lo entiendan.
Además de la parte emocional, una muerte es un marrón. Hay que hacer papeleo casi desde el primer momento y los días posteriores. Aunque hay cosas que pueden esperar, otras no, hay que rellenar papeleo con la funeraria, hay que ver el tema de seguros de decesos si los hay, elegir qué se va a hacer (velatorio o no, incineración o entierro, misa o no, flores o no, discurso o no, música o no…) y pagarlo, claro. Pensar en a quién hay que avisar y hacer las llamadas pertinentes. Sé que parecen cosas frívolas, pero son cosas que hay que hacer sí o sí, en esos momentos que son duros para todos y que estás en shock. No paran de ponerte una decisión tras otra sobre la mesa, gestiones, papeles… Y no queda otra que afrontarlo. Entiendo que el enfado de tu familia también venga por esa parte de sentir que tú te despreocupas y ellos no pueden. En las muertes de mi familia de los últimos años hemos sido mi hermano y yo quiénes hemos cargado con todo eso, porque parece que el resto estaban demasiado mal para hacerse cargo (cómo si nosotros no). Y en parte guardo un poco de resentimiento hacia mis tías, porque no lo hicieron cuando murió mi padre y tampoco cuando murió el suyo, mi abuelo. Lo fácil en esos momentos es despreocuparse y que lo haga otro, pero hay que pensar que todos estáis mal en ese momento y que hay que repartir la carga o, al menos, estar para apoyar y para ayudar a decidir según qué cosas en los momentos clave.
Ahora mismo esto es una herida grande para ti y para tu familia, pero no creo que sea irreparable. Necesitáis hablar, explicar vuestros puntos y cada uno asumir si parte. Espero que todo se solucione, un abrazo.