Me siento mala madre, por lo que voy a decir, pero mi marido y yo estamos separados y fue una lucha que yo me pudiera quedar con la niña y que él tuviera régimen de visitas. En ese entonces ella tenía cinco años y no me imaginaba una vida sin ella. Sin embargo, durante todos estos años he visto como él ha podido rehacer su vida sin problema, buscar nuevas parejas, salir de marcha con los amigos y vivir la vida siendo esporádicamente padre de higos a brevas.
Ahora la niña tiene 15 años, está con un carácter insoportable por culpa de adolescencia. Termino agotada cada día, con migrañas y con malestar en general por vivir con esta tensión y estas discusiones constantes.
Me ha amenazado en varias ocasiones con irse a vivir con su padre, y por primera vez me planteo que esa sería una solución perfecta.
Me siento mal, pero también mi salud mental hay que cuidarla y así el padre sabría lo que es ejercer de padre por una puñetera vez.
No sé si plantearlo o no, ¿qué es mejor?
