Os vais a reír de mí. Lo sé.

Inicio Foros Debates de actualidad Humor y risas Os vais a reír de mí. Lo sé.

  • Autor
    Entradas
  • Parvaty
    Invitado


    Parvaty on #1207708

    Os vais a reír de mí. Lo sé. Pero llevo agobiada desde que se graduó mi primer hijo en el instituto… por el vestido que se va a querer poner mi hija pequeña cuando llegue su graduación de 4º de la ESO. Sí. Estoy así. Anticipación ansiosa nivel madre veterana.
    Porque ya he visto lo que pasa. Yo ya he estado ahí. He visto a las chicas desfilar en las graduaciones de mis otros hijos y aquello no era una entrega de diplomas. Aquello era una mezcla entre alfombra roja de Cannes, besamanos real y boda nocturna de los Marqueses de Griñón.
    Y por si fuera poco, todo este despliegue digno de alfombra roja NO sucede en el Palacio Real. No. Se celebra en la sala de actos cutre del instituto. Esa con las butacas que crujen como si fueran a confesar pecados, el escenario con cortinas de terciopelo que vivieron tiempos mejores y un equipo de sonido que convierte cualquier discurso en eco celestial de ultratumba.
    En junio. A las seis de la tarde. Sin aire acondicionado.

    Un calor de muerte. Pegajoso, democrático, que te hace sudar hasta lo más íntimo, que convierte el sujetador en una sauna portátil y el maquillaje en una performance abstracta. Un calor que transforma cualquier vestido vaporoso en plástico de envolver bocadillos. Y allí estamos todos: las madres con faja estratégica, los padres abanicándose con el programa del acto, las abuelas al borde del vahído y las criaturas enfundadas en estilismos que piden besamanos real mientras el ventilador del techo gira con la misma eficacia que mi paciencia.

    Y el acto… eterno. Eterno como un parto sin epidural. Nombre por nombre. Discurso por discurso. PowerPoint tras PowerPoint con fotos pixeladas de excursiones de primero de la ESO que nadie pidió volver a ver. Y tú ahí, pegada a la silla, notando cómo la gota de sudor recorre tu espalda mientras piensas: “¿De verdad necesitábamos uñas de porcelana, escote de vértigo que no sabes si a la criaturita se le va a salir la teta, y tacón de vértigo para esto?”
    Espaldas completamente descubiertas. Escotes con vida propia. Aberturas que necesitaban GPS. Uñas de porcelana que podían servir como arma blanca. Pestañas que hacen sombra propia. Peinados arquitectónicos que ni Gaudí en una tarde creativa. Y yo, en la grada, agarrando el bolso como si fuera un salvavidas.
    Porque claro, ahora viene mi hija.

    Mi hija. La princesa oficial del brillibrilli. La influencer doméstica. La embajadora internacional del “mamá, no seas cutre”. La representante legal del “¿cómo quieres que me vista así?”.
    Se gradúa en junio. Y llevamos hablando del “posible vestido” desde septiembre. SEPTIEMBRE.
    Mientras otras madres compran libros y forran cuadernos, yo estoy imaginando presupuestos, tacones de ocho centímetros y maquillajes con más capas que una lasaña. Mi conciencia tiembla. Mi bolsillo convulsiona. Mi tensión arterial me hace saludos militares.
    Porque yo intento razonar. Le explico que es una graduación. Que no es una boda real. Que no va a saludar a reyes. Que no es un acto diplomático. Que no necesita parecer que va a presentar un premio internacional.
    Y ella me mira como si yo hubiera nacido en 1842.
    “Mamá, por favor”.
    Ese “por favor” que significa: no tienes criterio estético desde 1998.
    Yo le repito —como si estuviera leyendo las tablas de la ley— que en MI GRADUACIÓN UNIVERSITARIA iba monísima. Falda verde. Camiseta verde de tirantes. Sandalias con un poco de cuña, nada exagerado. Jersey blanco de cuello de barca. QUE AÚN CONSERVO. Y que me lo pondría mañana mismo.
    Y ella me mira con esa cara adolescente que mezcla ternura y juicio penal.
    “Mamá…”.

    Porque claro. Ella quiere ir como si fuera al besamanos real. Quiere espalda descubierta estratégica. Quiere brillo que se vea desde satélite. Quiere maquillaje profesional. Quiere uñas que necesiten permiso de obra. Quiere tacones que desafíen las leyes de la física. Y yo solo veo tobillos torcidos y facturas.

    Intento negociar. Intento hablar de elegancia sencilla. Intento introducir conceptos como “equilibrio”, “edad”, “contexto”. Pero ella vive en TikToklandia, donde las graduaciones parecen desfiles de alta costura patrocinados por filtros y música épica.
    Y aquí viene lo peor. No es solo el vestido. Es el conjunto completo. Vestido. Zapatos. Bolso. Peluquería. Maquillaje. Uñas. Y probablemente algún accesorio que aún no está inventado pero que en junio será “imprescindible”.

    Y yo pienso: pero si tiene 15 años. QUINCE. A esa edad yo llevaba coleteros fluorescentes y me creía sofisticada. Pero claro, los tiempos cambian. Y las graduaciones ahora parecen la antesala de los Premios Goya.
    No me malinterpretéis. No es una cuestión de moralina. No es “ay, qué modernas son las niñas”. No. Es que es demasiado.
    Demasiada presión.
    Demasiada comparación.
    Demasiado escaparate.
    Demasiado “si no vas espectacular, no existes”.
    Y ahí es donde me sale la madre dramática que llevo dentro. Porque yo no quiero apagarle el brillo. Pero tampoco quiero hipotecar medio sueldo en un vestido que probablemente odie en tres años cuando vea las fotos.

    Y mientras tanto, seguimos negociando. Yo propongo mono elegante. Ella propone escote vértigo. Yo digo sandalia fina. Ella dice tacón “de mujer”. Yo digo natural. Ella dice glam. Y entre una cosa y otra, yo ya estoy visualizando la escena: ella bajando las escaleras como si estuviera en un palacio y yo detrás, rezando para que no se tropiece antes de llegar al coche.
    Porque en el fondo, lo sé. Me quejo. Exagero. Drama queen total.

    Pero cuando llegue el día, lloraré. Lloraré porque mi niña pequeña se hace mayor. Porque discutimos por un vestido pero en realidad estamos discutiendo por el tiempo. Porque cada escote que me escandaliza es un centímetro más lejos de la infancia. Y eso sí que da vértigo.
    Aunque no lo reconozca en septiembre.
    Así que aquí estoy. Madre previsora. Madre exagerada. Madre que aún guarda su jersey blanco de cuello de barca como prueba documental de que se puede ir mona sin parecer invitada a boda aristocrática.

    Y mientras miro catálogos con miedo y ella guarda fotos de inspiración con entusiasmo…
    Solo puedo preguntarme:
    ¿Estoy criando a una futura reina del glam… o soy yo la única que necesita terapia antes de junio?


    🌸 Envía tus movidas a [email protected]
    👑 Los mejores chollos para ahorrar https://whatsapp.com/channel/0029VaCFabI1nozF5ZslTp3u


    Responder
    Hola
    Invitado


    Hola on #1211101

    Que bonito tú texto y tu reflexión.

    Responder
    EG
    Invitado


    EG on #1211123

    Jajajajajajajajajaj lo que me he reído con tu texto, me ha encantado la redacción jajajajajaja. Muero con lo de los peinados que ni Gaudí en una tarde creativa y uñas necesitando permiso de obra jajajajajaj.
    Risas aparte, tienes toda la razón, lo de las graduaciones se ha salido de madre. Es que hasta en infantil con nanos de tres años hacen graduación ¿graduación en que, por favor??????

    Responder
    Kiki
    Invitado


    Kiki on #1211125

    Se nos está yendo de las manos…

    De verdad la graduación de la ESO se ha convertido en este circo?

    Yo nl hice graduación ni en ESO, ni Bachillerato, ni Universidad.
    Ni Entrega de diplomas, en clase normal y a secretaria a pedir el oficial.

    Tu hija no debería usar móvil ni tener redes sociales, seguramente así no tendría la cabeza tan comida.

    Dicho esto, seguro que en el Instituto hay protocolo que no permite ni la mitad de cosas que mencionas (tacones, escotes, rajas, etc).

    Y si quieres entrar al juego, pues empieza con la negociación y concensos…

    Si tiene media de 8 tiene derecho a vestido (con mínimos de no escote ni corto) y lo paga de su bolsillo con «trabajos/tareas» extras.

    Muchos ánimos para poner límites y afianzar unas buenas bases a tu hija, que tenga valores basados en los buenos sentimientos y no la superficialidad (uñas y pestañas postizas, maquillaje, aspecto físico, etc).

    Responder
    Anónima
    Invitado


    Anónima on #1211130

    Tú texto es una maravilla!
    No sabía qué ahora se hicieran graduaciones a los quince años y menos con ese despliegue.
    En mi época no era así en la universidad y con quince años no estaba pendiente de esas cosas ni un poquito.

    Responder
    C
    Invitado


    C on #1211160

    Es que te entiendo taaaanto. Mi hija tiene. 11 años y yo ya visualizo ese momento como un drama total.

    Las amigas con sus vestidos del Shein todas iguales, la cara enyesada de tanto maquillaje y los tacones altos que al andar parecen cervatillos recién paridos… Y a ver quién tiene el valor de decirle que eso no es elegante, ni favorecedor ni apropiado. Ser la madre aguafiestas que quiere ver a su niña brillar sin convertirse en una copia barata (y hortera) de las Kardashian.

    Paciencia, amiga, estamos contigo!

    Responder
    Velma
    Invitado


    Velma on #1211192

    Nunca entenderé por que unas adolescentes quieren ir a graduarse como si fuesen a la gala de los oscars, la verdad. Y ellos en traje como si fuesen de boda.

    Responder
    Z
    Invitado


    Z on #1211275

    «No sabía qué ahora se hicieran graduaciones a los quince años»
    Lo siento, me ha dado la risa… empiezan a hacerlas prácticamente en preescolar, es que ahora, en todas las etapas educativas… igual no con el mismo despliegue de medios… pero vamos, que sí, que la cosa se va de las manos.

    Responder
    Ana
    Invitado


    Ana on #1211279

    Yo no tuve graduación ni cuando acabé la carrera, ni orla hicimos.

    Por otro lado: con 16 años ya no es una criatura virginal, la infancia ya quedó lejos. Un escote más no tendrá la culpa. Además, que con esa edad si lo que plantea se sale del presupuesto pues tendrá que sufragar el extra trabajando.

    Responder
    X
    Invitado


    X on #1211298

    Tú post suma un motivo más a mi lista de innumerables razones por las que no ser madre, aunque me ha encantado, es buenísimo, lo mejor que he leído aquí en mucho tiempo. Bravo por ti y por tu hija, cada una a su manera y en su rol, sois mujeres súper geniales. Me encanta. Ánimo!! Seguro que pasáis un día inolvidable, no me cabe duda.

    Responder
    Kalima
    Invitado


    Kalima on #1211307

    El texto está divertido, pero yo debo de ser una rancia, creo que es importante decir que no, y que el dicho de «contra el vicio de pedir, la virtud de no dar», y por supuesto que hay que dialogar mucho y que no hace falta decir que no con gritos y collejas, pero no, es no, no a la hipersexualizacion, no a poner la belleza física como lo más importante en la vida de una mujer, no a poner tanta chapa y pintura que dejas de parecerte a ti misma y por supuesto no a hacer un hueco en el presupuesto familiar por un disfraz de un día, no y punto. Y si quiere algo más caro, que ahorre y que se recorte ella de sus caprichos para darse otros.

    Porque además creamos adultos infelices, que de mayores no pueden costearse el tren de vida que llevan de niños y que se pasan el resto de su vida currando como esclavos porque es más importante tener un buen coche que tener tiempo para disfrutarlo o es más importante tener dinero para pagarse el botox que quedar con personas a las que quieres. El consumo por encima de la vida.

    Si tiene la mayor fiesta de su vida con 15 años… De que va a disfrutar más adelante? Creo que es nuestra responsabilidad educar a nuestros hijos para que aprendan a disfrutar lo pequeño y lo cotidiano, y por supuesto que habrá fiestas y cosas especiales, pero no hace falta que cada cumpleaños, comunión, graduación, Navidad… Se convierta en un evento tan grande como una boda.

    Dicho esto, esa es mi opinión y puedes limpiarte el culo con ella si lo crees conveniente y disfrutar de vuestra vida como más te satisfaga.

    Un abrazo

    Responder
    Mari 2.0
    Invitado


    Mari 2.0 on #1212844

    Genial el texto. Pero con tu hija no tienes nada que hacer. No es como tu, no le interesa como ibas a tu graduación y ella lo tiene clarisimo. Ponle un presupuesto, que se busque la vida. Dejale ir como quiera pero guárdate el derecho a veto. E intenta disfrutar con ella, que son dos días. Si se pega el tortazo, es cosa suya. Tiene la edad, mejor ahora que con 30 años.

    Responder
    Anita
    Invitado


    Anita on #1212845

    Primero menos tiktok que esta lleno de horteras. Segundo, vestido elegante y comedido. Si quiere ir como una gitana en su boda que pague ella. Tercero, ya.

    Responder
    Chas
    Invitado


    Chas on #1212854

    La respuesta que me diría mi madre es. Yo pago así que no tiene que gustar a las dos. Lo cual tiene mucho sentido
    Pero se puede llegar a un punto intermedio.
    Peinado de peluquería entonces maquillaje simple. Mono con algo de escote. Uñas monas entonces zapatos sin tacón. Y así por ejemplo ir punto por punto. Se puede ir mona sin parecer disfrazada.
    La clave está en el medio. Animo! Que te queda bachiller y universidad si sigue estudiando jajjaja

    Responder
    X
    Invitado


    X on #1212862

    A mi me tocó la graduación de la ESO de mi hija hace dos años, ella escogió un mono negro súper elegante sin escote y sin ir apretada como una salchicha ,unos zapatos de vestir y melena suelta y lisa, nada de maquillaje y las uñas limpias sin más. Yo me presenté con un pantalón de vestir, camisa y chaqueta.
    Cuando llegamos me dió vergüenza ajena, niñas cómo tú dices que siquiera eran capaces de caminar si agarrarse a alguien y los padres alguno de chándal y la grasa de la comida en la camiseta.
    Una de las profesoras se acercó a mi y me felicitó por la elección para ese día suspirando al ver el panorama que tenía delante.
    Este año toca la graduación de bachillerato y mi hija ya me ha dicho que pasa de ir a ver semejante desfile de adolescentes vestidas como butifarras y con más pintura que un cuadro, yo feliz como una perdiz, disfrutaremos el momento con una buena sesión de cine y una buena cena, o quizá un finde de spa.
    Se nos ha ido la olla totalmente.

    Responder
WeLoversize no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta web por colaboradores y usuarios del foro.
Las imágenes utilizadas para ilustrar los temas del foro pertenecen a un banco de fotos de pago y en ningún caso corresponden a los protagonistas de las historias.

Viendo 15 entradas - de la 1 a la 15 (de un total de 28)
Respuesta a: Responder #1237243 en Os vais a reír de mí. Lo sé.
Tu información: