Perdono o no?

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    Aureli on #1261965

    Hace cuatro años atravesé una situación muy difícil. Se juntaron tres acontecimientos críticos para mí que acabaron desencadenando una depresión. Primero, me despidieron del trabajo en el que llevaba 14 años. Tenía 41 años y estaba muy preocupada por no encontrar otro empleo. Tres meses después, mi pareja, con la que convivía desde hacía cuatro años y medio, me dejó. Esto fue especialmente doloroso porque él había estado en paro casi dos años. Aprovechó ese tiempo para estudiar a fondo unas oposiciones y finalmente consiguió aprobarlas. Durante todo ese periodo estuvimos viviendo de mi sueldo y de la prestación que él recibía, que no era muy alta. Él se dedicó exclusivamente a estudiar: unas ocho horas diarias de lunes a sábado y, durante los últimos cuatro meses, llegó a estudiar unas doce horas al día. Estoy convencida de que, sin mi apoyo, no lo habría conseguido.

    Cuando me quedé en paro, evidentemente no podía permitirme pagar yo sola un alquiler, y mucho menos en mi ciudad. Así que tuve que volver a casa de mis padres con 41 años. Imaginad cómo me sentía.Por todo ello acabé con una depresión diagnosticada. Tenía una amiga a la que consideraba casi como una hermana. Al principio me apoyó mucho y era prácticamente mi única vía de escape. Incluso llegó a invitarme a la casa de sus padres en la playa, algo que agradecí muchísimo. Que conste que yo siempre estuve a su lado cuando ella tuvo dificultades en su vida. Incluso le presté dinero, le ayudé con una mudanza, estuvo en mi casa 2 semanas rompió con su novio….

    La verdad es que yo estaba bastante triste. No hablaba mucho y reconozco que probablemente no era la mejor compañía. Me costó mucho que la medicación empezara a hacer efecto. Pero quiero dejar claro algo: en ningún momento la traté mal. No era una persona desagradable ni borde. Siempre fui respetuosa. Simplemente estaba triste, lloraba y estaba pasando por una etapa muy complicada.

    Paralelamente, ella conoció en su trabajo a una nueva compañera. Empezamos a salir las tres juntas. Ellas a veces hacían planes a solas, pero no me importaba. Muchas veces eran planes de salir de fiesta o ir a discotecas, y la verdad es que eso nunca me ha gustado demasiado. Sin embargo, poco a poco empecé a notar que esta mujer, a la que llamaré Sandra, influía negativamente en mi amiga. Mi amiga empezó a tratarme peor, incluso con malas contestaciones y desaires, a pesar de que sabía perfectamente por lo que yo estaba pasando. Me hizo varios feos que me dolieron, pero el que más daño me hizo ocurrió de la siguiente manera.

    Me encanta la comida tailandesa. Abrieron un restaurante nuevo en mi ciudad y les propuse ir a comer un sábado. Aceptaron y fui yo quien hizo la reserva. El día anterior ellas habían salido de fiesta hasta tarde y al día siguiente se iban a la playa. A mí no me invitaron. Me dolió, aunque intenté no darle demasiada importancia porque tampoco quería obligarlas a incluirme en sus planes. Pero ese plan de estar en la playa me apetecia mucho.

    Cuando llegó el día de la comida, noté que les daba bastante pereza ir, pero tampoco cancelaron. Aquí reconozco mi parte: debería haber tenido más amor propio y haber cancelado yo misma. Sin embargo, llevaba mucho tiempo encerrada en casa, estaba pasando por una depresión y realmente me apetecía salir, distraerme un poco y disfrutar de ese restaurante que me hacía ilusión. Llegué antes que ellas al restaurante. Fui al baño, estaban ellas saliendo y las escuché hablar mientras se lavaban las manos.

    Oí algo así como
    —Joder, es que no la aguanto —le decía Sandra mi amiga.
    Y mi amiga respondió:
    Bah, tranquila. Comemos, estamos un rato, hacemos el pariphé y nos piramos. Así ya nos quitamos el marrón de encima para todo el verano
    Y Sara contestó:
    Es que no puedo con ella, no puedo. Y salieron

    Me quedé helada. Completamente bloqueada. No sabía ni cómo reaccionar. Me quedé sentada en la taza del vater como 5 minutos. Salí del baño y ellas ya estaban sentadas en la mesa. Hice como si no hubiera escuchado nada. Comimos y estuvimos juntas como si nada hubiera pasado. Dos días después le escribí a mi amiga y le conté todo lo que había oído. Lo hice con mucha educación y de forma asertiva. No la ataqué; simplemente le expliqué cómo me había sentido y lo mucho que me había dolido escuchar aquello, y otros comportamientos del pasado

    Tardó ocho horas en responderme. Cuando lo hizo, en lugar de disculparse, se mostró molesta conmigo. Me dijo que era una actitud infantil no haber dicho las cosas en ese momento, que tenía que madurar y que aquella conversación estaba sacada de contexto.Reconoció que sí había dicho esas palabras y que estaba mal, pero añadió que llevaba seis meses «aguantando». Eso fue algo que nunca llegué a entender. No sé qué era exactamente lo que había estado aguantando, porque yo nunca la traté mal. Estaba deprimida, triste y pasando por una situación muy dura, pero nunca fui cruel con ella ni le falté al respeto.

    Yo creo que, como estaba con Sandra en la playa, hablaron del tema y decidieron escribirme. Más tarde, sobre la una de la madrugada, mi amiga volvió a mandarme otro mensaje. Me dijo que sí, que estaba mal lo del comentario, pero que yo estaba muy bien en mi papel de víctima. Esa frase me pareció especialmente cruel. No podía entender que, después de contarle cómo me había sentido y después de todo lo que había pasado, esa fuera su respuesta.

    Hay que recordar el contexto: habían pasado solo unos meses desde que me habían despedido del trabajo después de 14 años, desde que mi pareja me había dejado y desde que había tenido que volver a vivir con mis padres con 42 años. Estaba atravesando una depresión diagnosticada y todavía estaba intentando recuperarme. Estuvieron en la playa unas dos semanas y durante todo ese tiempo no volvió a escribirme, a pesar de que era mi cumpleaños.

    Este detalle me dolió mucho. De hecho, llegué a hablar de ello con mi psicóloga, porque para mí no era simplemente que se hubiera olvidado de felicitarme, sino que ocurría en un momento en el que yo me sentía especialmente vulnerable y necesitaba sentir algo de apoyo por parte de alguien a quien consideraba una persona muy importante en mi vida.

    Yo ni siquiera sabía exactamente cuándo volvían de la playa, pero pasados unos dias un tiempo decidí escribirle. Intenté dejar a un lado lo ocurrido con el cumpleaños y hablar desde la calma. Le dije, con todo el respeto, que prefería no quedar más con Sandra. Y ahí llegó lo que para mí fue la gota que colmó el vaso. Me respondió que ese comentario era propio de una adolescente de 15 años y no de una mujer adulta. También me dijo que, si Sandra no venía, ella se moriría de aburrimiento conmigo. Esto me dio la impresion de que iba a hacerme daño. Dejé de escribirle y ella tampoco volvió a hacerlo.

    Durante todo este tiempo ni siquiera coincidimos por mi ciudad. Ha sido como si nunca hubiera existido. Pasaron 3 años. Hace dos semanas, después de todo este tiempo, me escribió un WhatsApp larguísimo. Me dijo que llevaba mucho tiempo pensando en mí, que no sabía cómo empezar, pero que quería decirme que lamentaba mucho su comportamiento. Me explicó que no entendía qué le había pasado, que no sabía cómo había podido dejarse influir tanto por una persona que, con el tiempo, resultó ser tóxica. De hecho, me contó que esa misma persona acabó perjudicándola en el trabajo, aunque no me explicó exactamente qué ocurrió. También me dijo que entendía que yo quizá ya no quisiera hablar del tema, pero que le encantaría verme, aunque solo fuera para tomar un café de vez en cuando, con solo eso ella feliz

    La verdad es que ese mensaje me removió muchas cosas. Por una parte, llevaba años esperando quizá algún tipo de reconocimiento de lo ocurrido, porque para mí fue muy doloroso. Pero, por otra, también me hizo preguntarme si realmente quiero volver a tener una amistad después de sentirme tan sola y tan poco comprendida en los peores momentos de mi vida.


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    SPOILER
    Invitado


    SPOILER on #1261970

    Lo que yo pienso:

    Estaba harta de ti y de tus dramas.
    Llegó Sandra la salvadora
    Con Sandra tenía una amiga con la que se divertía y tú le sobrabas. (Pasa mucho que hay personas que no saben tener más amigas a la vez)
    Dejo a Woody para jugar con el Buzz Light Year
    Luego Sandra le empezó a caer mal cuando la conocí bien (dos años para conocer bien a alguien)
    Se quedó sola y vuelve.

    Esto es lo que ha pasado.

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    M
    Invitado


    M on #1261972

    Ahora que la otra es toxica y quiere contarte sus penas vuelve, a tomar por culo. Cuando estabas deprimida se aburría contigo y no quería cuentas, yo pasaría de ella, es una amiga malísima. Solo se acuerda de ti cuando la otra la ha jodido de alguna forma.

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    X
    Invitado


    X on #1261974

    Siento mucho que lo pasaras tan mal y espero que ya hayas salido de aquel bache.

    En su último mensaje no veo que reconozca su parte de responsabilidad. Le echa la culpa a la otra de sus acciones. Y que esté feliz con un café de vez en cuando me parece que es lo único que necesita para tranquilizar su conciencia.

    Entiendo no has puesto todo el mensaje que te envió, pero si se reduce a eso, a mí no me suena ni a disculpa sincera ni a amistad. Me suena a querer quitarse la culpa. Me pareció una egoísta entonces y me lo sigue pareciendo ahora.

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    Aureli
    Invitado


    Aureli on #1261975

    Soy la autora.

    A ver, el mensaje era muy largo. No es que echara la culpa de todo a Sandra, pero decía que no sabía cómo se había dejado llevar tanto, que, viéndolo desde la distancia, le parecía increíble y que no se reconocía a sí misma y que lo lamentaba. También contaba que después Sandra le hizo una faena gorda en el trabajo (no da muchos detalles) y decía que eso era el karma y que para su desgracia la tiene que seguir viendo a diario en el trabajo.

    Y yo reconozco, otra vez, que quizá no debía de ser una buena compañía, pero, jolín, estaba enferma no lo elegí yo. La medicación tardó en hacer efecto; con el paso de los meses y la terapia fui mejorando poco a poco. Si se aburría conmigo, quizá podría haberme evitado de una forma más delicada, pero, sobre todo, no haber dicho esas cosas que me hicieron tanto daño.

    Ahora no vivo en España, encontré un trabajo fuera, así que lo de tomar cafés de vez en cuando no lo veo muy posible.

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    Ir.
    Invitado


    Ir. on #1261976

    Pues yo creo que, si t apetece, no pierdes nada por tomarte un café con ella. Todo el mundo comete errores, quizá estaba siendo manipulada por la otra persona y ahora ha podido salir de eso. No tienes ninguna obligación de dar segundas oportunidades pero si t apetece no estás siendo tonta ni se están aprovechando de ti ni nada por el estilo. Sólo le estás dando una oportunidad a una persona que se equivocó. Supongo que la relación duró 14 años porque tb había cosas buenas y porque otras veces sí se portaría guay y t ayudó, comprendió y cuidó. Porque tienen que contar más la última mala que todas las anteriores buenas?
    Suerte con lo que decidas!

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    M
    Invitado


    M on #1261978

    Hay gente que prefiere la diversión que la amistad. No sé fijan en los valores de las personas sino en cuánta diversión o emoción les aportan a sus vidas.

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    Az
    Invitado


    Az on #1261980

    Cuando ella pasó por malos momentos la apoyaste siempre, pero cuando tú caíste en el hoyo te mando a tomar por saco de la peor manera, y ahora que vuelve a necesitar una mano amiga vuelve a recurrir a ti.
    ¡Ja!!!!
    Ni para un café.
    Bajo la excusa de que ahora vives y trabajas fuera dile con cortesía que es imposible quedar con ella. No especifique ni para un café, una cocacola o una caña. No puedes y punto. Y si insistes le aclaras que cuando vuelves es con tan poco tiempo que solo lo puedes dedicar a tu gente cercana.
    Ya está bien de la gente que se aprovecha de nosotras.

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    X
    Invitado


    X on #1261984

    Gracias por responder, me alegro de que tengas un trabajo y una nueva vida.

    Cierto es que todos cometemos errores, y también es cierto que es muy fácil estar al lado de alguien cuando es divertido y cuando todo va bien, eso lo hace cualquiera. Quien está a nuestro lado cuando caemos y cuando estamos derrotados, ya no es cualquiera, es otro nivel. Y eso sólo se aprende con el tiempo.

    Perdonar a alguien no implica volver a tener relación. Se perdona para dejar ir el rencor y estar en paz. Después, tú decides la relación que quieres tener con ella, si es de amistad en distancia o si simplemente cierras un capítulo de tu vida. Ambas cosas estarán bien.

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    Kalima
    Invitado


    Kalima on #1261988

    Si fue una buena amistad y ella se disculpa sinceramente yo creo que ni pierdes nada dándole otra oportunidad, las personas nos equivocamos, por supuesto, esta oportunidad con realismo y los pies en la tierra, atenta a cosas raras y respetando tus sensaciones y tus tiempos, y por supuesto con una conversación en persona sobre lo sucedido.

    También es cierto que si no te apetece, estás también en tu derecho, se portó mal y tienes derecho a no querer retomar esa amistad, pero eligelo por ti misma y por tus sensaciones, no por el miedo a lo que vayan a decir.

    Un abrazo y mucha fuerza

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    Oh
    Invitado


    Oh on #1261992

    A mí me parece que si se acuerda 3 años después es porque no ha sido capaz de hacer nuevas amigas. Está muy sola y vuelve. Si fuera un periodo de tiempo más breve sí, pero 3 años no tiene perdón.

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    Claudia
    Invitado


    Claudia on #1261996

    Yo es que ni le respondía al mensaje, no se lo merece. Después de pasar de ti como de la mierda y reírse de ti con la otra, tiene los ovarios de volver así. Eso es porque eras su última opción.

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    Parafusa
    Invitado


    Parafusa on #1261998

    Pues mira, me ha pasado un par de veces y en ambos casos he retomado la relación aunque de formas diferentes. Te diría que hagas lo que sientas, en el sentido de retomar si quieres retomar pero con la distancia que necesites.
    En mi caso he retomado pero tomando unas distancias cómodas para mi, que me permitieron volver a acercarme con seguridad, porque en los dos casos fueron pérdidas muy grandes para mi
    Si no es así y no estás preparada, no le debes nada, más bien todo lo contrario, así que priorízate.

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