POR QUÉ TARDÉ TANTO EN DAR PERMISO A MI PAREJA PARA QUE RECONOCIESE A LA NIÑA

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    Loversizers on #1105323

    Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]

     

    POR QUÉ TARDÉ TANTO EN DAR PERMISO A MI PAREJA PARA QUE RECONOCIESE A LA NIÑA, Y NO ES POR LO QUE CREÉIS. AÚN ME LO ECHA EN CARA DE VEZ EN CUANDO

    Bueno, pues estaba de cuarenta y una semanas y mi hija parecía que no estaba interesada en salir a conocer mundo. Así que la ginecóloga me dijo que, si no me ponía de parto, cuando estuviese de cuarenta y una semana y cinco días, ingresaría para que me lo provocasen. Porque no podrían dejar que pasase de las cuarenta y dos semanas.

    Y nada, que tuve que ingresar, porque mi niña no tenía intención de abandonar su Airbnb materno.

    A las ocho de la mañana de un jueves, después de ponerme las correas, me inyectaron la primera dosis de oxitocina. Y nada, el jueves pasó sin mucha novedad. Sí es verdad que por la noche tuve alguna que otra contracción, pero no eran regulares, para desesperación de todos. Así que no había indicio alguno de parto. Lo más emocionante de ese día fue que por la noche se celebraba el festival de Eurovisión. Y que a España nos representaba Rodolfo Chiquilicuatre. Sí, ya hace un tiempito.

    Al día siguiente, como seguíamos igual, decidieron atacar con la caballería pasada: la prostaglandina. Eso es lo peor que yo he sentido en la vida. Que te provoquen las contracciones químicamente, sin descanso, es algo que no deseo a mujer alguna. No soportaba que me hablasen ni que me mirasen tan siquiera. Mi pareja estaba sentada en un rincón, leyendo, acojonado, porque yo daba golpes de cabeza en la almohada como si fuese la niña del exorcista. Era un dolor incontrolable, al que sabía que no se debía poner remedio. Y saber eso, que no sabías cuándo iba a acabar, era desesperanzador. Sí, era consciente que era por un bien mayor, pero os juro que me costó mucho aguantar. 

    Pero cuando eran poco más de las doce del mediodía, vieron en el monitor que mi niña entraba en bradicardia. Y allí ya decidieron meterme en el quirófano para practicarme una cesárea de urgencia. Cuando me lo dijeron, yo no podía parar de llorar, no sabía si por alivio de que aquel sufrimiento se acabase ya o porque después de haber pasado tanto no había servido para “nada”. Pero lo vital era que mi bebé no sufriese, así que el resto no importaba.

    A la una y cuarto del mediodía conocí por fin a mi niña, más bonita que el sol y la luna juntos.

    No os voy a engañar. Después de ese día y medio, estaba al límite de mis fuerzas. No podía con mi vida, pero tenía que ser fuerte por ella, para poder darle el pecho.

    Me salvó mi pareja, que no se separó de mi lado en ningún momento y me asistió en todo lo que necesité. Incluso me duchó porque yo no tenía fuerzas ni para fregarme.

    Me fui reponiendo poco a poco, pero a los cinco días ya me daban el alta. Aún estaba con las fuerzas justitas. ¿Y qué es lo primero que había que hacer? Pues inscribir a la niña en el registro civil. Y teníamos que ir los dos porque no estamos casados. “Sólo” somos pareja de hecho y tenemos una hipoteca en común a cuarenta años, pero se ve que eso no es suficiente.

    Dejamos un momento a la bebé con la abuela y fuimos al Juzgado de Paz, que está en un edificio histórico de mi pueblo. Histórico y antiguo. En ese momento, sin ascensor. Y había que subir a la segunda planta. Agarrada a la barandilla con una mano y con la otra sujetándome la barriga para que no me tirasen las grapas de la cesárea, fui subiendo como pude. Aquella escalera se me presentaba como si tuviese que coronar el puñetero Everest. 

    Exhalando mi último suspiro, conseguí llegar a la cima y me derrumbé en la primera silla que encontré.  

    Al cabo de unos minutos, el juez de paz nos hizo pasar. Mi pareja me ayudó a levantarme de la silla, me dio el brazo hasta el despacho y me ayudó a sentarme.

    Que venimos a registrar a la niña y como no estamos casados, pues venimos los dos. Ah, muy bien. Un momento, que imprimo todos los documentos que me tenéis que firmar. 

    Perfecto. Este es para que reconozcas a la niña, si es que quieres reconocerla. Mi pareja casi se ofende. Sí, claro, claro que quiero reconocerla. Es mi hija. Faltaría más. Un momento, un momento. No tan de prisa. Y me mira a mí mientras me planta un formulario delante. Primero, como la madre que eres, tienes que darle tu permiso para que la reconozca.

    Yo estaba reventada de cansancio físico y emocional y no entendía lo que me estaba diciendo. ¿Eh?

    Sabemos seguro que la niña es tuya, por el parte del hospital, pero ahora mismo no sabemos quién es el padre.  Así que tienes que dar tu permiso para que la reconozca. Sin tu permiso, no puede. 

    Yo estaba flipando. Casi como los mangas japoneses, me parecía que me estaba cayendo la gotita de sudor por la frente, mientras le miraba con los ojos y la boca abiertos. La cara de tonta que debía estar poniendo debía ser de campeonato ¿De verdad me está diciendo lo que me está diciendo? ¿Le estaré entendiendo mal? A ver, si venimos los dos es que estamos de acuerdo, ¿no?

    A todo esto, yo seguía sin responder. ¿Cariño? Me dejas, ¿no?

    Eeehhh, sí, ¿no? Claro. Sí, claro que sí, para eso hemos venido. El juez me miró un poco raro pero me empujó un poquito más hacia mí el formulario. Pues entonces tienes que rellenar esto.

    Y después seguimos con el resto del papeleo y salimos de allí con la niña inscrita y el libro de familia.

    Cuando conseguí bajar y ya montados en el coche, mi pareja, antes de arrancar, me miró y me preguntó, un poco dolido, que por qué había tardado tanto en darle mi permiso. Que si tenía dudas. No copón, las dudas me las ha provocado él. Me ha parecido tan absurdo en ese momento que me preguntase eso, que creía que no le estaba entendiendo bien. Y con el cansancio que llevo, más el ascenso a la puñetera segunda planta, pues estaba segura de que no le entendía. ¿Segura? Cariño, no fastidies, hemos inscrito a la niña, ¿no? Pues ya está. Bueno, pero no quiero que te sientas presionada. No, amor, no me siento presionada,me siento exhausta. Anda, porfis, llévame a casa.

    Como nos va la guasa a ambos, diecisiete años después, de vez en cuando, aún me echa en cara que dudase en ese momento. Y yo siempre le contesto que por algo sería. Pero que ya no me acuerdo.


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    Milli
    Invitado


    Milli on #1105383

    Me ha encantado la historia. Menuda crueldad que esté el registro en una segunda planta sin ascensor… Pero me ha dado la risa porque me imagino con la empanada mental y que me habría podido pasar a mí perfectamente. Y, ahora que lo pienso, yo no tuve que darle permiso, o eso creo, para que reconociera a la criatura… Recuerdo que fui y no sé si ya me había cambiado las gafas… El pre-registro lo hizo el padre y me vino diciendo que le había puesto un segundo nombre y que era del señor de los anillos… Ja, ja, ja, pero era una broma y menos mal… Gracias por la historia!

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    Hola
    Invitado


    Hola on #1105425

    Jajajajajajajajaja
    Que buena la historia

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    Fagope
    Invitado


    Fagope on #1108183

    Pues yo he inscrito 5 hijos con mi pareja (no casados ni pareja de hecho) y no me han hecho firmar ningún papel dando mi permiso para que los inscribieran con el apellido del padre.

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    Tan
    Invitado


    Tan on #1108245

    Jajajajaja
    Te entiendo perfectamente, me pasó igual. Tardaba en responder y pensaba que me había quedado tonta perdida. Llegó un momento que hubiera firmado lo que sea y hasta registrado un perro como familia porque parecía que me hablaban en chino.
    Jajajajaja

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    Cris
    Invitado


    Cris on #1108429

    Me paso igual….yo estaba muy mal despues de una cesarea de urgencia por una preeclampsia grave, y fue el que ahora es mi marido pero no lo era en aquel momento, a inscribir a mi niña en el registro de La Paz. Le dieron un papel para que yo lo firmase cuando pudiese, pero ella estaba ya inscrita

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    Colors
    Invitado


    Colors on #1109815

    No te creo!!! Jajajajajajajajajaja
    A mi marido le da un yuyu allí mismo.
    Lo he visualizado y me ha dadoun ataque de risa!! Jajajajajaja

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    Javier
    Invitado


    Javier on #1179580

    He tenido que hacer un poco de memoria sobre aquellos días, pero mi pareja y yo que desde hace ya casi siete años nos inscribimos como pareja de hecho tenemos un niño que en poco más de una semana va hacer tres años. Iba a nacer por cesárea programada, pero no terminaban de decidir si el primer día propuesto o el segundo. Al final fuimos al hospital el primer día propuesto a hacer control de monitores con idea de que sería el segundo día propuesto el del alumbramiento. Al final entre los valores de tensión y de líquido amniótico decidieron sobre la marcha que era ese el día. Iba a ser sí o sí por cesárea porque el enanito venía de nalgas. A las dos menos veinte ya se le oía por los pasillos gritar como un loco! Vaya pulmones. Nos pasaron al pequeñajo y a mí a la zona de neonatos donde hice el piel con piel pues con la mami no era posible pues estaban limpiadola y cosiéndola por dentro. Con el informe del nacimiento que elaboraron los facultativos esa mañana al día siguiente bajé a la zona administrativa del hospital y se podría decir que tienen un funcionario del propio hospital habilitado para hacer la inscripción en el registro civil. Con las mismas subí a la habitación donde me esperaban mi pareja y el enanito rellenamos los campos con los datos de los tres, los firmamos y volví a bajar para entregarlos firmados. Solo tuve que pedir cita en el registro civil de los juzgados para pedir un ejemplar del libro de familia donde ya me informaron que aunque me lo complementaban porque aún tenían algunos ejemplares en blanco en la oficina que ya no es el documento legal de referencia, que ya no tiene validez. Que de ahora en adelante la copia de la hoja del registro y que viniésemos tantas veces hiciese falta a solicitar copia para los trámites que fuesen pertinentes. La verdad es que no recuerdo haber tenido que darle a mi pareja formulario alguno por el cuál me diese consentimiento para reconocer a nuestro hijo. Lo que sí os diré es que a pesar de la felicidad de conocer en esos primeros minutos a mí hijo en neonatos, tardé casi tres horas en saber de ella y me estaba poniendo ya prácticamente histérico porque no sabía nada de ella y por más que preguntaba no me decían nada. Cuando ya llevaba casi una hora en recuperación ya me dijeron que estaba allí perfectamente y ya podía está tranquilo.

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    Una
    Invitado


    Una on #1179581

    No sé cuánto hace de esta historia, pero hace 16 años nació mi hijo y mi pareja fue al registro a inscribirlo él solo mientras aún estaba yo ingresada. Ni casados ni pareja de hecho y cero problemas.

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    Anónima
    Invitado


    Anónima on #1179586

    Pues yo no tuve que rellenar nada para que mi hijo fuera reconocido por su padre….y tampoco estábamos casados….de eso hace 5 años…igual a cambiado ahora o depende de la comunidad….

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    Mavi
    Invitado


    Mavi on #1179976

    Pues esta bien podria ser mi historia. Desde que fui pasada de cuentas, el ingreso, la prostraglandina, oxitocina sintetica y cesarea de urgencias. Todo igual, excepto que fue en octubre hace 14 años. Mi marido tampoco pudo inscribir a la niña porque aun no estabamos casados y nos toco ir al registro civil, segunda planta, con la niña y la cesarea reciente. Yo me encontraba fatal. Habia cola corta y cola larga, en funcion del tipo de tramite y el nuestro parece ser que era de cola larga. Mi marido se tubo que enfadar del rato qur nos tubieron ahi de pie esperando y yo hecha una mierda. El papeleo en el mostrador y no tube que firmar nkngun reconocimiento de que el era el padre. Simplemente registramos juntos a la niña y nos dieron el libro de familia.

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    Jes
    Invitado


    Jes on #1220764

    A mi marido en ese momento le ofendió tanto que ese mismo día me pidió matrimonio allí mismo, porque no tendría que reconocer a su hijo, jajajaja llevábamos 6 años juntos y nos llevamos muy bien y ya son 20 años casados y 26 juntos, ánimo cariño es así es algo protocolario y una anécdota

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    Sel
    Invitado


    Sel on #1220766

    Legalmente es lo correcto si la pareja no está casada, y menos mal. Anda que no hay padres que se aprovechan del malestar de la madre para poner a los hijos los nombres que les da la gana.

    Me alegro que tu historia acabara bien.

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    MaestroLimao
    Invitado


    MaestroLimao on #1220775

    Tests de paternidad y maternidad ninguno…porque lo que se infiera al no ser mencionados en la historia.

    Igual la cria no es de el…pero de ella tampoco.

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