Pues yo no le cuento todo a mi pareja y mi relación no es peor que la tuya. Tal cual.
Mi pareja no es mi mejor amigo, no es esa persona a la que le cuento cada pensamiento que pasa por mi cabeza ni cada sueño o meta que me surge. Y no por eso mi relación es peor.
Recuerdo cuando era pequeña que le decía a mi madre que ella era mi mejor amiga y me contestaba siempre: “Cielo, yo no soy tu amiga, soy tu madre”. Y, al principio, eso me dolía, pero, con los años, me he dado cuenta de que es así. Mi madre es mi confidente, mi pilar, la persona a la que recurro cuando tengo un problema, pero no es la amiga con la que me pongo hasta el culo, bailo hasta las mil y hablo de guarradas varias.
Y mi pareja es mi pareja, no es el amigo al que voy a contarle mis sueños románticos, reales o puramente fantasiosos. Nos queremos con locura, pero no es el confidente de absolutamente todo lo que me pasa, por ejemplo, en el curro. Para comentar las jugadas ya está mis compañeros.
Tampoco le explico cada uno de mis objetivos en detalle: si quiero hacer un curso de inglés, si voy a seguir haciendo cursos de formación, intentar escribir una novela o hacer más deporte. Y no lo hago por una razón: al igual que hay gente a la que le encanta contar sus planes, yo prefiero relatar hechos consumados. Me da la sensación de que si verbalizo lo que quiero hacer y no lo que he hecho se diluye y acabo sin hacerlo. No sé si es algo que sólo me pasa a mí. Claro que le digo, por ejemplo, que voy a hacerme un curso de inglés. Pero lo hago sin más, sin mayor bombo.
Otro de los aspectos en los que no suelo entrar es en rencillas familiares. Los trapos sucios se limpian en casa. No me gusta andar contándole las historias familiares de manera pormenorizada. Claro que le hablo de mi familia, pero los problemas con ellos los resuelvo con los implicados y no intento cambiar el mundo desde mi salón con alguien que ni se lo guisa ni se lo come.
Y lo que tampoco le cuento son las historias de mis amigos porque mis amigos son míos y sus historias suyas. Los cotilleos de grupo se quedan en el grupo.
¿Quiero menos a mi novio por tener parcelada mi vida? Yo creo que no. Simplemente entiendo que hay cosas en las que él me puede ayudar y otras, como mi trabajo, mi familia o mis amigos, de las que puede saber parte, pero es innecesario que le detalle cada uno de los acontecimientos, buenos o malos, que pasan con ellos.
Y precisamente esto, el no contarle todo, que no sea mi mejor amigo ni mi paño de lágrimas a veces parece un enigma para mi entorno. ¿Vosotras qué opináis? ¿Sois de contar todo o de reservar parte de vuestra intimidad?
